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Pruebas para COVID prolongado: lo que cambia un estudio de Stanford con 245 millones de pacientes

Tabla de contenido

Médico revisando pruebas para COVID prolongado y análisis de sangre con una paciente tras un estudio de Stanford

⚕️ Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta médica. Siempre habla con tu médico para interpretar tus resultados.

¿El COVID prolongado es tan frecuente y tan duradero como sugerían las investigaciones anteriores? Un estudio de la Universidad de Stanford publicado en línea el 27 de octubre de 2026 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) obliga a revisar la cuestión. Con 14,400 millones de registros de cobro a aseguradoras médicas de unos 245 millones de estadounidenses, los investigadores concluyeron que la mayoría de los efectos a largo plazo que se le atribuían al virus probablemente reflejan una falla en la forma de comparar a los pacientes. Aclaran que esto no significa que el COVID prolongado no sea real. Esto es lo que muestra el estudio, lo que no muestra y qué pruebas para COVID prolongado puede pedir un médico cuando los síntomas continúan después de una infección.

Qué descubrió el estudio de Stanford

Muchos estudios grandes compararon a personas que dieron positivo a COVID-19 con personas sin infección conocida, se hubieran hecho la prueba alguna vez o no. El problema: quienes se hacen la prueba no son como quienes no se la hacen. Suelen ir más al médico y pueden tener ya problemas de salud. Eso puede hacer que enfermedades sin relación con el virus parezcan secuelas del COVID-19.

El equipo, en el que participaron Hamed Nilforoshan, Jure Leskovec, Stefan Wager y Steven Goodman, usó otra comparación. Analizó solo a las personas que se hacían la prueba y comparó a quienes salían positivos con quienes salían negativos. De 614 problemas de salud seguidos durante dos años, estos son los que pudieron atribuirse al virus con cada método:

Tiempo después de la infecciónMétodo habitual (comparación con personas sin prueba)Nuevo método (prueba positiva vs. prueba negativa)
De 1 a 4 meses262 problemas de salud43 (83.5% menos)
De 4 a 12 meses2865 (98.2% menos)
De 1 a 2 años3690

Para comprobar su enfoque, los investigadores también usaron “controles negativos”, eventos que el virus no puede causar, como la caída de un rayo, las mordeduras de perro o las heridas por arma de fuego. El método habitual relacionaba algunos de ellos con el COVID-19; el nuevo, no. Entre los principales efectos que el estudio sí confirmó están la enfermedad muscular (miopatía), la neumonía no causada por tuberculosis y otros problemas respiratorios, como el colapso del pulmón (neumotórax).

Lo que el estudio no dice

“Esto no significa que el COVID prolongado sea 98 por ciento menos común”, dijo Leskovec en el comunicado de Stanford. El estudio muestra que la manera de construir una comparación cambia lo que se puede atribuir con certeza al virus. No le resta importancia a lo que viven los pacientes.

  • Los registros de las aseguradoras captan mal el cansancio y la “niebla mental”, porque estas molestias muchas veces no se diagnostican ni se codifican. Sin embargo, están entre los síntomas más comunes del COVID prolongado.
  • Los autores reconocen que su método podría subestimar un poco algunos efectos.
  • Los síntomas que duran más de un año pueden ser reales; lo que sigue sin estar claro es si los causa directamente el virus.
  • El epidemiólogo Steven Goodman sugiere que el COVID prolongado podría parecerse más de lo que se creía a otros síndromes posvirales.

Cómo se define el COVID prolongado en Estados Unidos

En 2024, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM) propusieron una definición común para Estados Unidos: el COVID prolongado es una enfermedad crónica asociada a una infección, que aparece después de la infección por SARS-CoV-2 y está presente por lo menos tres meses, como enfermedad continua, recurrente o progresiva que afecta a uno o más sistemas del cuerpo. La definición no exige una prueba positiva y no existe un solo estudio de laboratorio que la confirme. En la práctica, los médicos buscan primero otras explicaciones para los síntomas, y programas de investigación como la iniciativa RECOVER, financiada por los NIH, todavía estudian quién lo desarrolla y por qué.

¿Qué pruebas permiten vigilarlo o detectarlo?

Ningún análisis de sangre puede diagnosticar el COVID prolongado. Los estudios de laboratorio sirven para buscar otra causa de los síntomas, que es justamente el mensaje central del estudio de Stanford. Según tus síntomas, el médico puede empezar con:

Otras pruebas dependen de los síntomas, por ejemplo la creatina cinasa (CK) si hay dolor o debilidad muscular, o una prueba de dímero D si se sospecha un coágulo. Si el cansancio no se quita, nuestra guía sobre los análisis de sangre para el cansancio explica los estudios habituales.

Qué significa esto para ti

Si todavía tienes síntomas después del COVID-19, este estudio no significa que sean imaginarios. Deja dos ideas útiles. Primero, todo síntoma que persiste merece estudiarse, porque puede tener otra causa tratable, como anemia, diabetes, un trastorno de la tiroides o falta de hierro. Segundo, la atención del COVID prolongado sigue centrándose sobre todo en controlar los síntomas: regreso gradual a la actividad, rehabilitación respiratoria o del olfato y apoyo en salud mental, coordinados por tu médico familiar.

Avances científicos más recientes

Más allá de qué tan frecuente es, la investigación busca entender qué pasa en el cuerpo de las personas que siguen enfermas. Un estudio suizo publicado en la revista Science en 2024 midió miles de proteínas en la sangre de pacientes seguidos durante un año. En las personas con COVID prolongado activo, una parte del sistema inmunitario llamada “complemento”, que normalmente ayuda a combatir los microbios, seguía activada de forma anormal. El equipo también encontró señales de daño en los vasos sanguíneos pequeños y de activación de las plaquetas, las células que participan en la coagulación.

Qué significa esto para ti: estos marcadores todavía no son pruebas de rutina y, por ahora, ninguno puede diagnosticar el COVID prolongado en un laboratorio. Pero apuntan hacia futuros análisis de sangre y tratamientos más dirigidos. El estudio de Stanford, por su parte, muestra que para saber si un problema realmente lo causa el virus, la forma de comparar a los pacientes importa tanto como cuántos se estudian. Una línea de investigación relacionada analiza la reactivación de otros virus, como el virus de Epstein-Barr, tema de nuestro artículo sobre la reactivación del VEB después del COVID.

Cuándo ir al médico

  • Si los síntomas duran más de cuatro semanas después del COVID-19: cansancio, falta de aire, palpitaciones, problemas de memoria o de concentración, pérdida del olfato.
  • Si los síntomas empeoran incluso después de un esfuerzo ligero o te impiden trabajar.
  • De inmediato, llamando al 911, si hay dolor en el pecho, falta de aire repentina o en reposo, desmayo, o dolor e hinchazón en una pierna.
  • Si notas tristeza o ansiedad que no se quitan: el apoyo en salud mental es parte de la atención.

Glosario

  • COVID prolongado: enfermedad crónica que sigue a la infección por SARS-CoV-2 y dura por lo menos tres meses, según la definición de las NASEM de 2024.
  • Sesgo de selección: error que aparece cuando los grupos que se comparan son distintos desde el inicio, aquí porque quienes se hacen la prueba no son como quienes no se la hacen.
  • Control negativo: evento que el factor estudiado no puede causar, que se usa para comprobar que un método no encuentra relaciones falsas.
  • Datos de cobro a aseguradoras: registros de la atención médica facturada, útiles para estudios muy grandes, pero que captan mal los síntomas no diagnosticados.
  • Complemento: grupo de proteínas de la sangre que ayuda al sistema inmunitario a destruir los microbios.

Preguntas frecuentes

¿El estudio de Stanford significa que el COVID prolongado no existe?

No. Muestra que muchos efectos que se atribuían al virus pueden tener otras causas. Los autores afirman que los síntomas de más de un año pueden ser reales, aunque su relación con el virus sea incierta.

¿Existe un análisis de sangre para el COVID prolongado?

No. Los análisis de sangre ayudan a descartar otras causas, como anemia, diabetes, enfermedades de la tiroides o falta de hierro. Los marcadores de investigación, como las proteínas del complemento, no son pruebas de rutina.

¿Qué pruebas debo pedir si sigo cansado después del COVID?

El médico suele empezar con una biometría hemática, una química sanguínea, PCR, ferritina y glucosa, y agrega la TSH u otras pruebas según tus síntomas.

¿Por qué el cansancio y la niebla mental son difíciles de captar en este tipo de estudio?

Los registros de las aseguradoras contienen sobre todo diagnósticos y procedimientos codificados. El cansancio y los problemas de concentración muchas veces no se diagnostican formalmente, así que pueden pasar desapercibidos.

Fuentes

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    Cofundador y CEO de AI DiagMe · Editor médico senior · Egresado de HEC París

    Julien Priour es editor médico sénior en AI DiagMe, donde supervisa la línea editorial y el proceso de verificación de datos. Egresado de HEC Paris, cuenta con 3 años de experiencia en publicaciones de salud y se capacitó en redacción y publicación científica con el Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD, FUN-MOOC, 2026). Se asegura de que cada artículo cumpla con las recomendaciones médicas vigentes y sea revisado y validado por un médico del comité científico y de ética. Define los estándares de selección de fuentes (HAS, Ameli, INSERM…) y de revisión que se aplican en todo el sitio.

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  • Dr. Claude Tchonko

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    El Dr. Claude Tchonko es hematólogo, ejerce desde 2013 y actualmente trabaja en la Clinique Mas de Rochet (Castelnau-le-Lez, Francia). Con una trayectoria internacional, se especializa en el tratamiento de las hemopatías malignas (leucemias, linfomas, mielomas), con especial experiencia en el autotrasplante de células madre, la terapia CAR-T y la optimización de las rutas de atención en oncohematología.

    Autor de una obra de referencia, “Las hemopatías linfoides en Malí”, combina la práctica clínica con una participación activa en proyectos de desarrollo de soluciones tecnológicas para la salud.

    Doctor de Estado en Medicina (Facultad de Medicina de Bamako, 2006), complementó su formación con un Certificado de Estudios Especializados en Hematología Bioclínica (Abidjan-Cocody, 2010) y varios diplomas universitarios: un DFMS en Hematología y un diploma interuniversitario (DIU) en Citogenética Oncohematológica (Grenoble), además de un diploma universitario (DU) sobre el síndrome drepanocítico mayor (UPEC).

    Dr. Claude Tchonko LinkedIn

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