Síntomas, causas y tratamientos de la infección de oído

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Ilustración de una infección de oído que muestra el oído medio detrás del tímpano y el canal auditivo externo afectado por el oído de nadador

⚕️ Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta médica. Siempre habla con tu médico para interpretar tus resultados.

Un infección de oído grave es una de las razones más frecuentes por las que los papás llevan a sus hijos al médico, y los adultos también la padecen. En realidad, esta expresión engloba tres problemas que se comportan de manera muy diferente: una infección del oído medio detrás del tímpano, una infección del canal auditivo conocida como oído de nadador, y líquido acumulado detrás del tímpano sin ninguna infección.

Distinguirlos es importante, porque cada uno se maneja de forma completamente distinta, y porque la mayoría de las infecciones del oído medio en niños sanos mejoran por sí solas.

En este artículo aprenderás a reconocer cada tipo, qué los causa, cómo hace el diagnóstico un médico, qué dicen las guías de Estados Unidos sobre los antibióticos frente a la espera vigilante, qué medidas de alivio se recomiendan, qué debes evitar y cómo reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir. Si estás preocupado en este momento, ve directamente al recuadro de señales de alerta más abajo en esta página.

Infección del oído medio, oído de nadador y otitis serosa: en qué se diferencian

El oído externo incluye el pabellón auricular visible y el canal auditivo, que termina en el tímpano. El oído medio es el espacio lleno de aire justo detrás de él. El oído interno, más profundo aún, se encarga de la audición y el equilibrio.

La otitis media aguda es una infección del espacio del oído medio. Se acumula líquido y pus detrás del tímpano, que se abomba, y la presión provoca un dolor de oído profundo y pulsátil que suele empeorar al acostarse. Esta es la infección de oído clásica en la infancia.

La otitis externa, mejor conocida como oído de nadador, es una infección de la piel que recubre el canal auditivo. El agua, la humedad, el rascado o el eccema dañan la barrera protectora del canal y las bacterias se instalan. El dolor es superficial, no profundo, y el canal se inflama y pica.

Hay un dato que vale la pena conocer, porque los médicos lo usan todos los días. En el oído de nadador, jalar suavemente la oreja o presionar el pequeño cartílago que está frente a la entrada del canal reproduce o intensifica el dolor de forma notable. En una infección del oído medio, por lo general esto no ocurre, porque el problema está detrás del tímpano.

La otitis media con efusión, u oído pegajoso, es diferente. El líquido permanece en el oído medio después de que una infección se resuelve, o se acumula porque la trompa de Eustaquio no está ventilando bien, pero no hay una infección activa. Provoca audición apagada y sensación de oído tapado, más que dolor o fiebre.

CaracterísticaInfección del oído medio (otitis media aguda)Oído de nadador (otitis externa)Oído pegajoso (otitis media con efusión)
Dónde dueleProfundo dentro del oído, frecuentemente peor al acostarseEn el canal y alrededor de la entrada del oídoPor lo general sin dolor, solo sensación de oído tapado
Qué desencadena el dolorPresión detrás del tímpano; suele aparecer después de un resfriadoJalar la oreja o presionar el trago; masticarNo aplica
SecreciónSolo si el tímpano se perfora, lo que con frecuencia alivia el dolor de forma repentinaComún: secreción acuosa, lechosa o con mal olor en el canalNo
AudiciónTemporalmente apagadaApagada si el canal se cierra por la inflamaciónPersistentemente apagada; es el síntoma principal
FiebreFrecuente en niñosGeneralmente ausentesAusente
Manejo habitualPrimero alivio del dolor; antibióticos orales solo en ciertos niños, según las guías médicasGotas óticas con antibiótico, a veces con esteroide, recetadas tras una revisión médicaObservación y revisiones de audición; tubos de ventilación si el problema persiste

Síntomas de infección de oído en adultos y niños

En cualquier persona con edad suficiente para describirlo, una infección del oído medio se manifiesta como dolor de oído que aumenta en horas, sensación de presión o plenitud, audición apagada de ese lado y, a veces, fiebre leve. Con frecuencia aparece a los pocos días de un resfriado.

Los adultos tienen infecciones del oído medio con menos frecuencia que los niños, pero no están exentos, y son relativamente más propensos a tener oído de nadador. En un adulto, la presencia persistente de líquido en el oído medio de un solo lado que no desaparece merece una evaluación adecuada, no solo esperar a ver qué pasa.

Cómo se ve una infección de oído en un niño pequeño

La mayoría de las infecciones de oído ocurren antes de que un niño pueda decir “me duele el oído”. El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación enlista las señales de alerta: jalar o tirar de la oreja, irritabilidad y llanto inusuales, dificultad para dormir, fiebre, líquido que drena del oído, torpeza o problemas de equilibrio, y no responder a sonidos suaves.

Dos advertencias. Jalarse la oreja por sí solo es una señal poco confiable: los bebés se jalan las orejas para calmarse, cuando están cansados o porque algo más en la cabeza y el cuello les duele, incluyendo la dentición. Y una secreción repentina en un niño que estaba llorando una hora antes suele indicar que el tímpano se perforó y liberó la presión. No es una emergencia en sí misma, pero hay que revisarla.

Oído con líquido y audición

El oído con líquido (otitis media con efusión) rara vez duele, por eso pasa desapercibido. El líquido amortigua el sonido, así que el niño escucha como si hubiera una pared de por medio: parece no prestar atención, sube el volumen del televisor, malentiende instrucciones o se aísla en lugares ruidosos como el salón de clases. El desarrollo del lenguaje y la audición son la razón por la que los médicos lo toman en serio, y el siguiente paso son las pruebas de audición, no los antibióticos.

Qué causa las infecciones de oído

Las infecciones del oído medio comienzan más arriba, en la nariz y la garganta. Un resfriado, la gripe o sinusitis sin tratar inflama el revestimiento de la trompa de Eustaquio, el canal que ventila el oído medio hacia la parte posterior de la nariz. Una vez que se obstruye, se acumula líquido y las bacterias que normalmente viven en la nariz, principalmente Streptococcus pneumoniae y el Haemophilus influenzaeno tipificable, se multiplican en él. Los virus por sí solos también pueden causarlo. Esa fase de congestión, a veces con flema de sabor desagradable o moco con rastros de sangre al sonarse la nariz, es cuando los oídos se tapan.

Los niños son más susceptibles porque sus trompas de Eustaquio son más cortas, más angostas y más horizontales, por lo que drenan mal, y porque su sistema inmunológico todavía está aprendiendo.

El oído de nadador es una infección de la piel con un mecanismo diferente. El agua atrapada en el canal después de nadar o de una ducha caliente, la humedad ambiental, los audífonos o auxiliares auditivos usados durante horas, y cualquier cosa que raspe el revestimiento eliminan la barrera natural de cera del canal y permiten que las bacterias se instalen. Las afecciones de la piel que causan oídos secos, con costras o con comezón son un factor predisponente frecuente.

Factores de riesgo respaldados por evidencia

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Academia Americana de Pediatría señalan un conjunto consistente de factores de riesgo modificables en niños: exposición al humo de tabaco, incluido el humo de segunda mano; alimentar al bebé con biberón mientras está acostado boca arriba, especialmente al dormirlo con el biberón; uso regular del chupón en bebés mayores; y asistencia a guarderías o estancias infantiles, lo que implica más resfriados. La lactancia materna es un factor protector, al igual que tener al día las vacunas recomendadas.

Cómo diagnostica una infección de oído el médico

No existe ningún análisis de sangre ni ninguna aplicación para esto. El diagnóstico se hace observando directamente, y no se puede hacer en casa.

Un médico usa un otoscopio, un instrumento luminoso con lupa, para ver el tímpano. Una infección del oído medio muestra un tímpano rojo, abultado y opaco con líquido o pus detrás. El oído de nadador muestra un tímpano normal con un canal auditivo rojo, inflamado y lleno de secreciones. El oído con líquido (otitis media con efusión) muestra un tímpano retraído o de color ámbar con un nivel de líquido visible y sin inflamación.

Hay dos herramientas adicionales de uso común. Un otoscopio neumático sopla aire hacia el tímpano; un tímpano con líquido detrás se mueve poco. La timpanometría mide la rigidez del tímpano en un rango de presiones y ayuda a confirmar y dar seguimiento al oído con líquido (otitis media con efusión). Si la audición parece afectada, un audiólogo puede evaluarla.

Los análisis de sangre no diagnostican infecciones de oído. Los marcadores inflamatorios como proteína C reactiva o procalcitonina, o una biometría hemática (BH), se solicitan en ocasiones cuando el médico está evaluando una infección grave, complicada o inusualmente persistente. Apoyan una valoración más amplia; nunca sustituyen la exploración directa del oído.

Antibióticos o vigilancia activa: qué dice realmente la guía médica

Aquí es donde la práctica médica ha cambiado más, y donde los consejos en línea suelen estar más desactualizados. Una gran parte de las infecciones del oído medio son virales, o bacterianas pero autolimitadas, y se resuelven sin necesidad de antibióticos. En los casos sin complicaciones, los antibióticos reducen los síntomas apenas de forma modesta, mientras que de manera confiable causan efectos secundarios como diarrea y sarpullido, además de contribuir a la resistencia a los antibióticos en la población.

La Academia Americana de Pediatría y la Academia Americana de Médicos de Familia respaldan la opción de observación para ciertos niños. El médico considera la edad del niño, si uno o ambos oídos están afectados, la intensidad del dolor y la fiebre, y qué tan seguro es el diagnóstico. En términos generales, se recomiendan antibióticos de inmediato para bebés menores de 6 meses, para enfermedad grave a cualquier edad y para niños menores de 2 años con ambos oídos infectados; la vigilancia activa o una receta diferida es aceptable para niños mayores con enfermedad leve, de un solo oído y con seguimiento confiable.

Los CDC describen ambas opciones en su página sobre infecciones de oído: vigilancia activa, donde tú y el médico revisan la situación en dos o tres días antes de decidir; y prescripción diferida, donde guardas la receta y solo la surtres si tu hijo no mejora.

Nada de esto es una decisión que tomes solo. Es compartida, se toma después de una exploración y cuenta con una red de seguridad: si los síntomas no mejoran después de 48 a 72 horas, o empeoran en cualquier momento, regresa al médico.

Cuando los antibióticos están indicados, el médico puede recetar un antibiótico oral de la familia de las penicilinas, u otra clase si existe una alergia documentada. Informa al médico sobre cualquier reacción previa; una alergia a la penicilina o alergia a la amoxicilina con frecuencia vale la pena reevaluar, porque una etiqueta no confirmada lleva a las personas a usar medicamentos más amplios y menos adecuados durante años. El oído de nadador generalmente se trata de forma tópica con gotas óticas con antibiótico, a veces combinadas con un esteroide, recetadas solo después de que el médico confirma que el tímpano está intacto.

Qué ayuda, qué evitar y cómo prevenir la próxima infección

El alivio del dolor es la prioridad, se use o no un antibiótico. Los CDC recomiendan descanso, líquidos adicionales y medicamentos de venta libre para el dolor o la fiebre, usados exactamente como indica la etiqueta, con la dosis verificada según la edad y el peso del niño por un farmacéutico o médico. Nunca se debe dar aspirina a los niños, por el riesgo del síndrome de Reye. Una compresa tibia sobre el oído es una medida de confort razonable, y para niños mayores y adultos pastillas para la tos puede aliviar la irritación de garganta del resfriado que lo provoca.

Algunos remedios populares vale la pena mencionar como cosas que no se deben hacer:

  • Velas de oído. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) ha advertido en contra de las velas de oído, que han causado quemaduras en la cara, el canal auditivo y el tímpano, además de perforaciones, sin ningún beneficio que lo justifique.
  • Hisopos y cotonetes dentro del canal. Empujan la cera hacia adentro y rasguñan la piel que protege contra el oído de nadador.
  • Aceite, gotas de ajo, agua oxigenada o cualquier líquido que se vierta en un oído que pudiera tener el tímpano perforado o secreción. Las gotas solo se aplican después de que un médico confirme que el tímpano está intacto.
  • Antibióticos sobrantes de una enfermedad anterior. Es el medicamento equivocado para la situación equivocada, y empeora la resistencia bacteriana.

Cómo prevenir las infecciones de oído

La mayoría de las medidas de prevención son poco llamativas. Para los niños, los CDC y el NIDCD recomiendan mantenerse al día con la vacuna antineumocócica conjugada y la vacuna anual contra la influenza, ya que ambas actúan contra los organismos que causan las infecciones de oído; dar pecho en la medida de lo posible; lavarse las manos; nunca acostar a un bebé con un biberón; y mantener a los niños alejados del humo del tabaco.

Para el oído de nadador, el objetivo es mantener el canal auditivo seco y sin daños. Inclina la cabeza hacia cada lado y seca el oído externo después de nadar, usa una esquina de toalla en lugar de un hisopo, considera usar tapones para nadar bien ajustados si eres propenso a esto, evita el agua visiblemente contaminada y limpia los audífonos y aparatos auditivos. Si los episodios se repiten, pregúntale a tu médico si un preparado secante es adecuado para ti; no improvises uno si alguna vez tuviste el tímpano perforado o tienes tubos de ventilación colocados.

Señales de alerta: cuándo un problema de oído requiere atención urgente

Busca atención médica urgente si alguna de estas situaciones aplica

  • Hinchazón, enrojecimiento o sensibilidad en el hueso detrás del oído, o si el oído parece empujado hacia adelante o hacia afuera. Esto puede indicar mastoiditis, una infección que se extiende al hueso mastoideo, y requiere evaluación urgente.
  • Cuello rígido, dolor de cabeza intenso, confusión, somnolencia difícil de despertar o una convulsión.
  • Debilidad o caída de un lado de la cara.
  • Un niño que se ve muy mal, no está tomando líquidos, o está inusualmente flácido o sin respuesta.
  • Dolor de oído acompañado de mareo, sensación de que todo da vueltas o pérdida repentina de la audición.
  • Cualquier fiebre en un bebé menor de 3 meses. Los CDC y la Academia Americana de Pediatría recomiendan contactar de inmediato a un médico si se registra una temperatura de 100.4°F (38°C) o más, medida por vía rectal, en un bebé de esta edad. Trátalo como una emergencia médica.
  • Síntomas que no mejoran después de 48 a 72 horas, o que empeoran en cualquier momento.

Si tienes diabetes o el sistema inmunológico debilitado

Las infecciones del canal auditivo representan un riesgo adicional en personas con diabetes, adultos mayores y cualquier persona con el sistema inmune comprometido, incluyendo quienes reciben quimioterapia. En este grupo, la otitis externa puede llegar a extenderse desde el canal hasta el hueso en la base del cráneo, una condición grave llamada otitis externa necrosante o maligna. Las señales de alerta son dolor de oído intenso y profundo, desproporcionado a lo que se puede ver, especialmente de noche, secreción persistente con mal olor y debilidad facial. Requiere evaluación médica urgente, así que no esperes a que una infección del canal auditivo se resuelva sola si no mejora.

Avances científicos recientes en el tratamiento de infecciones de oído

Según investigaciones indexadas en PubMed, los trabajos recientes se han enfocado menos en nuevos medicamentos y más en usar mejor los que ya existen. Las referencias completas y los enlaces DOI están en la sección de Fuentes.

La espera vigilante se mantiene en la práctica cotidiana

Qué se encontró: un análisis de 2025 de un conjunto muy amplio de consultas pediátricas reales en EE. UU. por otitis media aguda (Jenkins y colaboradores) reportó que la espera vigilante se utilizó solo en una minoría de las consultas, pero que donde se aplicó, el fracaso del tratamiento y los eventos adversos fueron tan poco frecuentes como con los antibióticos inmediatos. Qué significa esto para ti: la opción de observación no sacrifica la seguridad por el uso responsable de antibióticos, y cuando se ofrece para un niño mayor con una infección leve y unilateral, está respaldada por resultados obtenidos en clínicas comunes.

Cuánto uso de antibióticos podría evitarse

Qué se encontró: un metaanálisis de 2025 realizado por Morin y colaboradores modeló la prescripción en Estados Unidos para infecciones de oído en la infancia y estimó que seguir las guías pediátricas existentes, principalmente mediante la espera vigilante y tratamientos más cortos, podría evitar un volumen muy grande de días innecesarios de antibióticos cada año. Qué significa esto para ti: un tratamiento más corto o una receta diferida refleja la evidencia actual, no que el médico sea poco generoso.

Los antibióticos previenen algunas complicaciones poco frecuentes, pero tienen un costo

Qué se encontró: un metaanálisis de 2024 realizado por Smolinski y colaboradores, que incluyó estudios observacionales y ensayos clínicos, encontró que los antibióticos administrados de forma inmediata redujeron el riesgo de mastoiditis aguda, pero que sería necesario tratar a un número muy grande de niños para prevenir un solo caso, mientras que los efectos secundarios fueron mucho más frecuentes. Qué significa esto para ti: este es el balance que evalúa el médico, y explica por qué la edad, la gravedad y si ambos oídos están afectados cambian la respuesta.

Los antibióticos no son la solución para el oído pegajoso

Qué se encontró: una revisión sistemática Cochrane de 2023 realizada por Mulvaney y colaboradores examinó los antibióticos orales para la otitis media con efusión en niños y calificó la evidencia como de certeza baja a muy baja, ya que cualquier beneficio a corto plazo en la eliminación del líquido no se tradujo en una mejora auditiva duradera. Qué significa esto para ti: cuando hay líquido detrás del tímpano sin infección, lo esperable es una evaluación auditiva y seguimiento, no una receta.

Los descongestionantes y antihistamínicos siguen sin demostrar su eficacia

Qué se encontró: una revisión sistemática Cochrane de 2025 realizada por Darlison y colaboradores concluyó que la evidencia sobre los descongestionantes orales o nasales y los antihistamínicos en niños con otitis media aguda es muy incierta tanto en beneficios como en riesgos, sin nuevos ensayos clínicos en más de dos décadas. Qué significa esto para ti: es poco probable que estos productos acorten una infección de oído, y algunos conllevan riesgos reales en niños pequeños, por lo que no sustituyen al alivio del dolor ni a la revisión médica.

Glosario de términos clave

TérminoDefinición
Otitis media agudaUna infección del oído medio, el espacio de aire detrás del tímpano, con líquido o pus bajo presión.
Otitis externaUna infección de la piel que recubre el canal auditivo, comúnmente conocida como oído de nadador.
Otitis media con efusiónLíquido en el oído medio sin infección activa, conocido frecuentemente como oído pegajoso; provoca audición apagada en lugar de dolor.
Trompa de EustaquioEl canal estrecho que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz, el cual ventila y drena el oído medio.
Membrana timpánicaEl tímpano, la membrana delgada que separa el canal auditivo del oído medio.
TragoEl pequeño pliegue de cartílago frente a la entrada del canal auditivo; presionarlo duele en el caso del oído de nadador.
OtoscopioEl instrumento luminoso con lupa que usa el médico para examinar el canal auditivo y el tímpano.
TimpanometríaUna prueba que mide cómo se mueve el tímpano bajo presión variable, utilizada para detectar líquido detrás de él.
Tubo de timpanostomíaUn pequeño tubo de ventilación colocado a través del tímpano para drenar líquido y airear el oído medio.
MastoiditisInfección que se extiende al hueso mastoideo detrás del oído; una complicación poco frecuente pero urgente.

Preguntas frecuentes

¿Necesito antibióticos para una infección de oído?

Esa es una decisión que le corresponde a un médico después de examinar el oído, no algo que se pueda determinar solo con los síntomas. Los criterios que evalúan son la edad, la gravedad, si uno o ambos oídos están afectados y qué tan seguro es el diagnóstico. Las guías de Estados Unidos recomiendan antibióticos inmediatos para bebés menores de 6 meses, en casos graves y en niños menores de 2 años con ambos oídos afectados, mientras que la espera vigilante o una receta diferida es una opción aceptada para niños mayores con infección leve en un solo oído. El oído de nadador generalmente se trata con gotas óticas con receta en lugar de pastillas. Cualquiera que sea el camino elegido, regresa con tu médico si las cosas no mejoran en 48 a 72 horas.

¿Cuánto dura una infección de oído?

El dolor por una infección de oído medio generalmente disminuye en dos o tres días, con o sin antibióticos, y la mayoría de las personas se sienten mucho mejor en una semana. El líquido detrás del tímpano tarda más: normalmente puede demorar varias semanas en desaparecer después de que la infección ya pasó, y durante ese tiempo la audición puede seguir un poco apagada. El oído de nadador suele mejorar a los pocos días de empezar las gotas recetadas. Si el dolor, la secreción o la pérdida de audición continúan más allá de estos plazos aproximados, lo mejor es volver a consultar al médico en lugar de seguir esperando.

¿Los adultos también pueden tener infecciones de oído?

Sí. Las infecciones del oído medio son menos comunes en adultos porque la trompa de Eustaquio es más larga y tiene mejor ángulo, pero igual ocurren, generalmente después de un resfriado, gripe o sinusitis, y suelen ser más dolorosas. Los adultos tienen más probabilidad que los niños de desarrollar oído de nadador, especialmente quienes nadan, usan audífonos de botón o aparatos auditivos. Una diferencia importante: si hay líquido detrás de un tímpano en un adulto y no desaparece, siempre debe evaluarse adecuadamente, ya que en adultos una trompa de Eustaquio bloqueada a veces tiene una causa distinta a un simple resfriado.

¿Puedo nadar con una infección de oído y cómo evito el oído de nadador?

Pregúntale al médico que te revisó, porque la respuesta depende del diagnóstico. Con oído de nadador activo, o si tienes el tímpano perforado o tubos de ventilación, generalmente es mejor evitar que entre agua al canal hasta que te den el visto bueno. Para reducir el riesgo, sécate bien los oídos después de nadar o bañarte inclinando la cabeza hacia cada lado y secando la parte externa del oído, evita por completo los hisopos de algodón, usa tapones para nadar que ajusten bien si eres propenso a estos episodios, evita nadar en agua visiblemente contaminada y mantén limpios los audífonos o auriculares. No prepares tus propias gotas de alcohol o vinagre sin consultarlo antes.

¿Las infecciones de oído son contagiosas?

La infección dentro del oído no se contagia de persona a persona. Lo que sí se contagia son los resfriados, la gripe y otros virus respiratorios que con frecuencia preceden a una infección de oído medio, por eso lavarse las manos, quedarse en casa cuando uno está enfermo y vacunarse ayudan a reducir las infecciones de oído de manera indirecta. Un niño con infección de oído no necesita aislarse y puede regresar a la escuela o a la guardería en cuanto se sienta bien. El oído de nadador tampoco es contagioso; proviene del ambiente y del estado de la piel del canal auditivo.

¿Las infecciones de oído pueden causar pérdida auditiva permanente?

Es normal tener la audición un poco apagada durante y después de una infección, y generalmente se recupera cuando el líquido desaparece. La pérdida auditiva permanente por una infección de oído común y tratada es poco frecuente. Las situaciones que requieren atención son el líquido que persiste durante meses, las infecciones repetidas en un niño pequeño durante los años en que está desarrollando el habla, y cualquier pérdida auditiva repentina, que siempre es urgente. Si tú o tu hijo no parecen escuchar bien varias semanas después de una infección, pide una prueba de audición en lugar de asumir que se resolverá sola.

Fuentes

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