Las hemorroides son vasos sanguíneos dilatados en el ano y el recto inferior, y son una de las causas más frecuentes por las que los adultos notan sangrado, picor o molestias al ir al baño. También son una de las afecciones de las que menos se habla, porque la zona resulta íntima y hasta un poco embarazosa. Ese silencio es una pena, porque las hemorroides son muy comunes, generalmente inofensivas y muy tratables una vez que entiendes qué está pasando. En este artículo aprenderás qué son las hemorroides, por qué aparecen, cómo distinguir las internas de las externas, qué tratamientos funcionan de verdad y cuándo el sangrado merece una revisión médica en lugar de una suposición. A lo largo del texto, explicamos también las pruebas de laboratorio que pueden ser relevantes cuando los síntomas no remiten.
¿Qué son las hemorroides?
Todo el mundo tiene tejido hemorroidal. Son almohadillas normales de vasos sanguíneos, tejido conjuntivo y pequeñas fibras musculares situadas en el canal anal que ayudan a controlar la continencia. Los problemas comienzan cuando estas almohadillas se inflaman, se estiran o se desplazan de su sitio. Cuando alguien dice que tiene hemorroides, se refiere a esta versión inflamada y sintomática de una anatomía que, en realidad, es completamente normal.
Los médicos clasifican las hemorroides según dónde se forman en relación con la línea dentada, un límite invisible dentro del canal anal que separa el tejido con muchas terminaciones nerviosas del que tiene muy pocas. Este único detalle explica por qué algunas hemorroides duelen y otras no, y orienta qué tratamiento tiene más probabilidades de funcionar.
Hemorroides internas
Las hemorroides internas se forman por encima de la línea dentada, dentro del recto, donde hay pocas terminaciones nerviosas sensibles al dolor. Por eso, suelen provocar sangrado sin dolor en lugar de molestias. El signo más habitual es sangre roja brillante en el papel higiénico, recubriendo las heces o goteando en el inodoro. Las hemorroides internas de mayor tamaño pueden sobresalir por el ano, un cambio que se denomina prolapso.
Hemorroides externas
Las hemorroides externas se forman por debajo de la línea dentada, bajo la piel sensible que rodea el orificio anal. Como esta piel tiene muchas terminaciones nerviosas, las hemorroides externas tienen más tendencia a picar, inflamarse y doler. Si se forma un coágulo de sangre en su interior, se convierte en una hemorroide trombosada, que puede causar un dolor intenso y repentino y un bulto firme de color morado. Muchas personas tienen hemorroides mixtas, es decir, con afectación tanto del tejido interno como del externo al mismo tiempo.
| Característica | Hemorroides internas | Hemorroides externas |
|---|---|---|
| Localización | Por encima de la línea dentada, dentro del recto | Por debajo de la línea dentada, bajo la piel alrededor del ano |
| Síntomas habituales | Sangrado rojo brillante sin dolor; prolapso (tejido que sobresale) | Picor, hinchazón, un bulto sensible al tacto; dolor si se forma un coágulo |
| Dolor | Generalmente sin dolor (pocas terminaciones nerviosas) | Con frecuencia dolorosas (la piel tiene muchas terminaciones nerviosas) |
| Cómo se exploran | Anoscopia o durante una exploración de colon | Visibles en la exploración externa |
Las hemorroides internas también se clasifican por grados según el nivel de prolapso. Esta clasificación es importante porque suele determinar si basta con cuidados en casa o si conviene realizar algún procedimiento en consulta.
| Grado | Qué significa |
|---|---|
| Grado I | Protruyen ligeramente pero no prolapsan; pueden sangrar |
| Grado II | Prolapsan al hacer fuerza, pero se reintroducen solas |
| Grado III | Prolapsan y hay que reintroducirlas manualmente |
| Grado IV | Permanecen prolapsadas y no pueden reintroducirse |
¿Por qué aparecen las hemorroides? Causas frecuentes y factores de riesgo
Las hemorroides se forman cuando la presión dentro de los cojinetes anales aumenta de forma repetida, distendiendo los vasos y el tejido que los sostiene. La mayoría de las causas remiten a una misma idea: todo aquello que incrementa la presión en la zona pélvica y anal de manera continuada favorece su aparición.
Hábitos cotidianos y presión
El esfuerzo al ir al baño es el desencadenante más clásico, sobre todo cuando está provocado por estreñimiento o heces duras. Permanecer sentado durante largos periodos, incluidas las visitas prolongadas al baño con el móvil, hace que la sangre se acumule en la zona. Una dieta baja en fibra, beber poca agua y levantar peso con esfuerzo generan el mismo tipo de presión. La diarrea crónica puede irritar el tejido tanto como el estreñimiento.
Etapas de la vida y condiciones de salud
El embarazo es una causa bien conocida, ya que el útero en crecimiento presiona las venas pélvicas y las hormonas relajan las paredes de los vasos; muchos casos aparecen en el tercer trimestre o tras el parto. El envejecimiento debilita el tejido de sostén, por lo que las hemorroides se vuelven más frecuentes con cada década. La obesidad y la tendencia familiar a tener paredes venosas débiles aumentan el riesgo. Alrededor de los 50 años, casi la mitad de los adultos ha tenido hemorroides en algún momento, según American College of Gastroenterology.
Síntomas y señales de las hemorroides
Los síntomas de las hemorroides dependen en gran medida de si son internas, externas o mixtas. Reconocer el patrón te ayuda a valorar la urgencia de la situación y qué medidas de alivio tienen sentido.
Sangrado, picor y molestias
El sangrado indoloro de color rojo brillante es el signo característico de las hemorroides internas. Las hemorroides externas suelen provocar picor, sensación de pesadez, hinchazón y molestias que empeoran al sentarse. Algunas personas notan mucosidad, irritación de la piel o un bulto blando que pueden palpar cerca del orificio anal. Los síntomas suelen aparecer durante unos días y luego remiten, razón por la que muchos brotes nunca llegan a ser valorados por un médico.
Hemorroides trombosadas
Cuando se forma un coágulo en una hemorroide externa, el dolor puede aparecer de forma repentina e intensa. Una hemorroide trombosada suele presentarse como un bulto duro y azulado que duele al tacto. El dolor alcanza su punto máximo en los primeros dos o tres días y luego va cediendo a medida que el organismo reabsorbe el coágulo. El dolor intenso o que empeora es motivo para acudir al médico con prontitud, ya que el tratamiento precoz puede proporcionar un alivio más rápido.
Diagnóstico: por qué no todo sangrado rectal se debe a hemorroides
El diagnóstico de las hemorroides suele comenzar con una conversación sobre tus síntomas y una exploración física. La idea más importante de todo este artículo es sencilla: el sangrado por el recto es un síntoma, no un diagnóstico. Las hemorroides son la causa más frecuente, pero las fisuras anales, la inflamación, los pólipos y, con menos frecuencia, el cáncer pueden presentarse de forma similar al principio. Como varias enfermedades comparten el mismo signo, merece la pena tomarse un momento para leer nuestra guía detallada sobre sangrado rectal.
Cómo exploran los médicos las hemorroides
Los médicos confirman las hemorroides examinando la zona y, en el caso de las internas, utilizando un pequeño instrumento con luz llamado anoscopio. El tacto rectal con guante, conocido como exploración digital rectal, permite detectar bultos y zonas dolorosas. Si el patrón de sangrado es inusual o tienes otros factores de riesgo, tu médico puede recomendarte una colonoscopia, que puede detectar de forma precoz cáncer colorrectal mucho antes de que cause problemas graves.
Interpretando las señales de tus síntomas
El color y el momento en que aparece el sangrado ofrecen pistas. La sangre roja brillante que recubre las heces o gotea en el inodoro apunta hacia la zona anal, mientras que las heces oscuras y alquitranadas sugieren un sangrado más alto en el tubo digestivo; nuestra guía explica qué causa manchas negras en las heces. Si existe preocupación por una inflamación, un análisis de heces puede medir calprotectina fecal, que ayuda a distinguir un patrón de intestino irritable de una enfermedad inflamatoria intestinal.
Cuándo consultar al médico
La mayoría de los brotes de hemorroides pueden tratarse sin problema en casa. Aun así, hay señales que indican que deberías pedir cita en lugar de esperar, principalmente para descartar otras causas de sangrado. Consulta a un médico si notas alguno de los siguientes:
- Sangrado que dura más de una semana, que se repite o que es abundante
- Heces negras, alquitranosas o de color granate, que pueden indicar un sangrado en tramos más altos del tubo digestivo
- Un cambio en tus hábitos intestinales habituales, en el calibre de las heces, o la aparición de estreñimiento o diarrea
- Sangrado rectal por primera vez, especialmente si tienes más de 45 años
- Antecedentes personales o familiares de cáncer colorrectal, pólipos o enfermedad inflamatoria intestinal
- Sangrado acompañado de pérdida de peso inexplicada, cansancio, mareos o palidez
- Dolor anal intenso, o un bulto duro que empeora rápidamente
El sangrado continuo o abundante puede acumularse poco a poco. A lo largo de meses, pequeñas pérdidas repetidas pueden provocar silenciosamente una anemia ferropénica anemia. Cuando el sangrado es importante, tu médico puede solicitar un hemograma completo para comprobar si tus glóbulos rojos están afectados, y los análisis de sangre realizados después suelen revelar niveles bajos de ferritina, la proteína que refleja tus reservas de hierro. Para tener una visión más completa, tu médico también puede pedir una panel de estudios sobre el hierro.
Tratamiento: desde los cuidados en casa hasta los procedimientos médicos
El tratamiento de las hemorroides sigue una escalera. Casi todo el mundo empieza por el peldaño más bajo con medidas sencillas, y solo una minoría necesita procedimientos o cirugía. El objetivo es aliviar los síntomas y, tan importante como eso, eliminar la presión que causó el problema en primer lugar.
Cuidados en casa y cambios de hábitos
El tratamiento de primera línea es el mismo que previene las hemorroides: más fibra, más agua y evitar el esfuerzo al defecar. Un baño de asiento templado —sentarse en unos pocos centímetros de agua tibia durante diez o quince minutos— alivia el espasmo y el dolor. Las cremas sin receta, las compresas de hamamelis y los ciclos cortos de pomadas medicadas pueden calmar el picor y la hinchazón, aunque tratan los síntomas y no la causa. Una higiene suave y evitar pasar mucho tiempo sentado en el váter también ayudan a que el tejido se recupere.
Procedimientos en consulta
Cuando las hemorroides internas siguen sangrando o prolapsan a pesar de un buen cuidado en casa, los procedimientos rápidos en consulta suelen resolver el problema sin necesidad de cirugía. La ligadura con banda elástica es el más habitual: el médico coloca una pequeña banda en la base de la hemorroide interna, cortando su riego sanguíneo para que se contraiga y caiga en pocos días. Otras opciones incluyen la escleroterapia, en la que se inyecta una solución para colapsar el vaso, y técnicas basadas en calor o láser. Se realizan en minutos, generalmente sin anestesia.
Cirugía en casos avanzados
Una pequeña proporción de hemorroides —generalmente las de gran tamaño, prolapsadas, de grado III o IV— requieren cirugía. La hemorroidectomía extirpa el tejido y ofrece los resultados más duraderos, especialmente en casos mixtos. Las técnicas más modernas buscan reducir el flujo sanguíneo hacia las hemorroides o recolocar el tejido prolapsado con un período de recuperación más corto. Un cirujano colorrectal puede elegir el método más adecuado según tu anatomía, tus síntomas y tu estado de salud general.
Prevención de las hemorroides
La prevención consiste principalmente en cuidar el tránsito intestinal. Intenta tomar entre 25 y 35 gramos de fibra al día a través de verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, e incorpórala poco a poco para evitar gases. Bebe suficiente agua para que las heces se mantengan blandas. Responde al impulso de ir al baño sin retrasarlo y no prolongues las visitas al váter. El movimiento regular, desde caminar hasta hacer ejercicio, mantiene activo el sistema digestivo y reduce la presión en las venas pélvicas.
Como el esfuerzo al defecar es el hilo conductor, controlar el estreñimiento es la mejor prevención. Un recurso rápido como la escala de Bristol puede ayudarte a hacer un seguimiento de tus consistencia de las heces y detectar problemas a tiempo. Si el estreñimiento es persistente, un suplemento de fibra o un ablandador de heces, elegido con tu farmacéutico o médico, puede romper el ciclo antes de que vuelvan las hemorroides.
Últimos avances científicos
La investigación sobre hemorroides en los últimos tres años se ha centrado menos en nuevos tratamientos revolucionarios y más en hacer bien lo fundamental: un diagnóstico preciso, adaptar el tratamiento a cada persona y saber cuándo un sangrado requiere una evaluación más profunda. Esto es lo que aportan los estudios recientes, en términos sencillos.
Una revisión de 2025 publicada en JAMA subrayó la gran frecuencia de este problema, estimando que la enfermedad hemorroidal afecta a unos 10 millones de personas en Estados Unidos, y reafirmó la clasificación en hemorroides internas, externas y mixtas que orienta el tratamiento. Lo que esto significa para ti: el tipo de hemorroide y los síntomas que tienes, y no un remedio único por defecto, deben guiar el plan que elijas junto con tu médico.
Dos revisiones quirúrgicas recientes reforzaron el enfoque de «lo menos invasivo primero». Una revisión de 2025 concluyó que un buen tratamiento empieza por corregir los factores de riesgo modificables, como el esfuerzo al defecar y la dieta baja en fibra, antes de pasar a procedimientos, mientras que una revisión de 2023 destacó que incluso los especialistas identifican correctamente los problemas anorrectales benignos solo en torno a siete de cada diez veces. Lo que esto significa para ti: los cambios de estilo de vida son realmente lo primero y a menudo funcionan, y una exploración adecuada importa más que el autodiagnóstico, porque las afecciones con síntomas similares se confunden con facilidad.
La ciencia de la prevención también ha avanzado. En 2024, la Sociedad Americana de Cirujanos de Colon y Recto publicó una guía actualizada sobre el manejo del estreñimiento crónico, la principal causa del esfuerzo al defecar. Lo que esto significa para ti: tratar el estreñimiento con fibra, líquidos y hábitos intestinales regulares no es solo un consejo popular; está respaldado por las recomendaciones especializadas actuales y protege frente a nuevos brotes.
Por último, los investigadores siguen insistiendo en la misma advertencia sobre el sangrado. Un estudio de 2023 encontró que el sangrado rectal es uno de los primeros síntomas más frecuentes del cáncer colorrectal en adultos menores de 50 años, un grupo cuyo número de casos ha ido en aumento. Lo que esto significa para ti: no des por sentado que ser joven descarta una causa grave, y considera cualquier sangrado nuevo o persistente como un motivo para hacerte una revisión, aunque las hemorroides sean la causa más probable.
Glosario
| Término | Definición |
|---|---|
| Canal anal | El tramo final corto del aparato digestivo que termina en el ano, donde se encuentran los cojinetes hemorroidales. |
| Línea dentada | El límite dentro del canal anal que separa la piel sensible al dolor del revestimiento rectal, menos sensible. |
| Prolapso | Cuando una hemorroide interna sobresale a través del orificio anal. |
| Hemorroide trombosada | Una hemorroide externa con un coágulo de sangre en su interior, que suele causar dolor repentino y un bulto duro. |
| Anoscopía | Una exploración rápida con un tubo corto con luz para visualizar las hemorroides internas y el recto inferior. |
| Tacto rectal | Una exploración con el dedo enguantado que examina el canal anal en busca de bultos, sensibilidad y otros cambios. |
| Baño de asiento | Sentarse en unos pocos centímetros de agua tibia para aliviar el dolor y la inflamación anal. |
| Ligadura con banda elástica | Un procedimiento en consulta que liga una hemorroide interna con una pequeña banda para que se retraiga y caiga. |
| Ferritina | Una proteína sanguínea que refleja la cantidad de hierro almacenado en el organismo. |
| Hemograma completo | Un análisis de sangre habitual (hemograma completo) que mide los glóbulos rojos, los blancos y las plaquetas, y puede detectar anemia. |
preguntas frecuentes
¿Qué aspecto tienen las hemorroides?
Depende del tipo. Las hemorroides externas pueden aparecer como bultos blandos o firmes alrededor del orificio anal, a veces de color azulado si se ha formado un coágulo. Las hemorroides internas normalmente no se ven desde fuera, a menos que haya prolapso, en cuyo caso se presentan como tejido rosado y húmedo que sobresale del ano. Muchas personas nunca llegan a ver sus hemorroides y solo notan sangre roja brillante en el papel higiénico o una sensación de pesadez. Si un bulto es duro, crece rápidamente o sangra abundantemente, consúltalo con un médico en lugar de intentar identificarlo tú mismo.
¿Cómo se eliminan las hemorroides en casa?
La mayoría de los brotes mejoran en una o dos semanas con medidas sencillas: aumenta el consumo de fibra, bebe más agua y evita el esfuerzo o pasar mucho tiempo sentado en el váter. Los baños de asiento tibios varias veces al día alivian el dolor, y las cremas sin receta o las compresas de hamamelis pueden calmar el picor y la inflamación. Las compresas frías ayudan con un bulto externo doloroso. Estas medidas alivian los síntomas y dan tiempo al tejido irritado para que se recupere, pero funcionan mejor cuando también se corrige la causa subyacente, que suele ser el estreñimiento y el esfuerzo al defecar.
¿Los baños de asiento realmente ayudan con las hemorroides?
Sí, para mayor comodidad. Un baño de asiento —sentarse en unos pocos centímetros de agua tibia sin aditivos durante diez o quince minutos— relaja los músculos anales, mejora la circulación y alivia el picor y el dolor. Es una de las medidas caseras más recomendadas y resulta especialmente útil después de una deposición o ante una hemorroide externa sensible. Un baño de asiento no reducirá una hemorroide interna grande o con prolapso, pero hace que las molestias del día a día sean mucho más llevaderas mientras otras medidas hacen efecto.
¿Comer más fibra ayuda con las hemorroides?
La fibra es una de las herramientas más eficaces disponibles. Al ablandar y dar volumen a las heces, la fibra reduce el esfuerzo al defecar que provoca las hemorroides, lo que alivia tanto el sangrado como las molestias con el tiempo. Intenta tomar entre 25 y 35 gramos al día a través de la alimentación, e incorpórala poco a poco con abundante agua para evitar la hinchazón. Si la dieta sola no es suficiente, un suplemento de fibra puede ayudar. Es prevención y tratamiento al mismo tiempo, por eso los médicos casi siempre empiezan por aquí.
¿Cuándo es grave el sangrado por hemorroides?
El sangrado rojo brillante ocasional de una hemorroide conocida no suele ser una urgencia. El sangrado se convierte en motivo de preocupación cuando es abundante, dura más de una semana, reaparece con frecuencia o se acompaña de heces oscuras o con aspecto de alquitrán, cambios en el ritmo intestinal, pérdida de peso o cansancio. El sangrado que aparece por primera vez después de los 45 años siempre debe evaluarse. Estos síntomas no significan necesariamente que haya algo grave, pero son situaciones en las que un médico debe confirmar la causa en lugar de asumir que se trata de hemorroides.
¿Las hemorroides pueden desaparecer solas y vuelven a aparecer?
Las hemorroides leves suelen resolverse solas en pocos días una vez que se deja de hacer esfuerzo, y muchas personas tienen brotes ocasionales que desaparecen sin tratamiento. Sin embargo, las hemorroides pueden volver cada vez que reaparece la presión que las causó, por lo que el alivio duradero depende de mantener unos hábitos constantes: fibra, líquidos, actividad física y evitar el esfuerzo al defecar. Las hemorroides de mayor tamaño o de grado más avanzado tienen menos probabilidades de desaparecer por completo y pueden requerir una intervención en consulta, aunque incluso en ese caso, unos buenos hábitos intestinales reducen el riesgo de recidiva.
Fuentes
- Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK). Hemorroides. niddk.nih.gov
- MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Hemorroides. medlineplus.gov
- Mayo Clinic. Hemorroides — Síntomas y causas. mayoclinic.org
- American College of Gastroenterology. Hemorrhoids and Fissures. gi.org
- Ashburn JH. Hemorrhoidal Disease: A Review. JAMA, 2025. doi.org/10.1001/jama.2025.13083
- Egawa F, Gologorsky RC. Hemorrhoids. Surgical Clinics of North America, 2025. doi.org/10.1016/j.suc.2025.08.003
- Akinmoladun O, Oh W. Management of Hemorrhoids and Anal Fissures. Surgical Clinics of North America, 2023. doi.org/10.1016/j.suc.2023.11.001
- Alavi K, Thorsen AJ, Fang SH, Burgess PL, et al. The ASCRS Clinical Practice Guidelines for the Evaluation and Management of Chronic Constipation. Diseases of the Colon & Rectum, 2024. doi.org/10.1097/DCR.0000000000003430
- Skalitzky MK, Zhou PP, Goffredo P, Guyton K, et al. Características y sintomatología del cáncer colorrectal en personas jóvenes. Surgery, 2023. doi.org/10.1016/j.surg.2023.01.018
Más información
- Lee nuestra guía completa sobre sangrado rectal.
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- Entiende los signos y el diagnóstico de anemia.
- Explora las causas y el tratamiento de los valores bajos de ferritina.
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