Una embolia pulmonar es un coágulo de sangre que bloquea una de las arterias de los pulmones, generalmente cuando un coágulo formado en una vena profunda de la pierna se desprende y viaja hacia arriba. Puede ir de leve a potencialmente mortal, y las señales de alerta —falta de aire repentina, dolor agudo en el pecho, latidos acelerados— son fáciles de confundir con otros problemas. Este artículo explica, en términos sencillos, qué es una embolia pulmonar, qué la causa y quién tiene mayor riesgo. También aprenderás cómo los médicos usan el análisis de dímero D, una tomografía computarizada y marcadores cardíacos para diagnosticarla y clasificarla, en qué consisten los principales tratamientos y qué están cambiando las investigaciones más recientes. El objetivo es darte información clara y tranquilizadora, no reemplazar la atención médica.
¿Qué es una embolia pulmonar?
Una embolia pulmonar, conocida frecuentemente como EP, ocurre cuando un fragmento de material —casi siempre un coágulo de sangre— se aloja en una arteria pulmonar, uno de los vasos que llevan sangre del corazón a los pulmones. La mayoría de los coágulos se originan como una trombosis venosa profunda (TVP), generalmente en la pantorrilla o el muslo. Un fragmento puede desprenderse, viajar por el lado derecho del corazón y quedar atascado donde los vasos sanguíneos del pulmón se estrechan.
Cuando la sangre no puede circular libremente, ocurren dos cosas. La parte afectada del pulmón recibe menos flujo sanguíneo, por lo que el cuerpo tiene dificultades para agregar oxígeno a la sangre. Al mismo tiempo, el lado derecho del corazón tiene que esforzarse más para superar el bloqueo, lo que puede sobrecargarlo. Un bloqueo grande o repentino es lo que convierte algunos casos en una emergencia.
Un coágulo en una arteria del pulmón es un problema venoso y se comporta de manera diferente a los coágulos arteriales que causan un infarto o un derrame cerebral; para comparar ambas condiciones, consulta nuestra guía sobre el derrame cerebral (accidente cerebrovascular).
Síntomas y señales de alerta de una embolia pulmonar
Los síntomas varían según el tamaño del coágulo y tu estado de salud general. Algunas personas se sienten muy mal en cuestión de minutos; otras solo tienen síntomas vagos e intermitentes. Las señales más comunes incluyen:
- Falta de aire repentina, incluso en reposo, que suele empeorar con la actividad física
- Dolor agudo en el pecho que se intensifica al respirar profundo, toser o inclinarte hacia adelante
- Latidos acelerados o la sensación de que el corazón te palpita con fuerza
- Tos, a veces con mucosidad con rastros de sangre
- Mareo, desmayo o sensación de que te vas a desmayar
- Dolor, hinchazón, calor o enrojecimiento en una pierna, señal de la trombosis venosa profunda (TVP) original
Como estos síntomas se parecen a los de una neumonía, un ataque de pánico o un problema cardíaco, una embolia pulmonar es fácil de pasar por alto. Por eso también muchas personas se preguntan cuánto tiempo puede estar un coágulo silencioso en los pulmones: los coágulos pequeños pueden causar apenas una leve dificultad para respirar durante días. La respuesta segura es nunca esperar a que pase solo.
Señales de alerta que requieren atención de emergencia
Llama de inmediato a tu número de emergencias local (911 en México y Estados Unidos) si tú o alguien cercano presenta:
- Falta de aire repentina e intensa
- Dolor en el pecho que no cede, especialmente si va acompañado de desmayo
- Tos con sangre
- Latidos rápidos o irregulares con mareo, labios azulados o colapso
En una minoría de casos, la primera señal es un colapso repentino, que es la razón principal por la que los médicos insisten en no tardar en buscar ayuda. Según los CDC, la muerte súbita es el primer síntoma en aproximadamente 1 de cada 4 personas que tienen una embolia pulmonar, una cifra que impacta y que es un argumento sólido para actuar rápido en lugar de entrar en pánico.
¿Qué causa una embolia pulmonar?
Casi todas las embolias pulmonares comienzan con un coágulo de sangre en una vena profunda, por lo que las causas de la EP son en gran medida las mismas que las de la TVP. Los médicos agrupan los factores desencadenantes en lo que se conoce como la tríada de Virchow: flujo sanguíneo lento o estancado, lesión en la pared de una vena y sangre con tendencia a coagularse con demasiada facilidad.
Además de esos mecanismos, varias situaciones aumentan el riesgo:
- Períodos prolongados sin moverse — cirugía mayor, hospitalización, reposo en cama, un yeso en la pierna, o vuelos largos y viajes en carro
- Cirugía reciente o una lesión grave, especialmente en las caderas, rodillas o pelvis
- Cáncer y algunos tratamientos oncológicos
- El embarazo y las semanas justo después del parto
- Anticonceptivos con estrógeno o terapia hormonal
- Trastornos de coagulación hereditarios o adquiridos (trombofilia)
- Edad avanzada, obesidad, tabaquismo y coágulos previos
El cáncer es uno de los factores desencadenantes más importantes, en parte porque algunos tumores y tratamientos hacen que la sangre tenga mayor tendencia a coagularse; para conocer más sobre un ejemplo, consulta nuestra guía sobre cáncer de pulmón.
Algunas tendencias a la coagulación son hereditarias, mientras que otras se adquieren, incluyendo un nivel elevado de un aminoácido llamado homocisteína; para conocer el análisis de laboratorio que lo mide, consulta nuestra guía sobre los niveles de homocisteína.
Las enfermedades crónicas del corazón y los pulmones también aumentan el riesgo; para conocer un ejemplo común, consulta nuestra guía sobre insuficiencia cardíaca.
¿Cómo se diagnostica una embolia pulmonar?
Ningún síntoma por sí solo confirma una embolia pulmonar, por lo que los médicos combinan una evaluación de riesgo, análisis de laboratorio e imágenes diagnósticas. El orden de los pasos depende de qué tan grave sea tu estado y de qué tan probable parezca la presencia de un coágulo.
Evaluación clínica y la escala de Wells
En pacientes estables, los médicos suelen comenzar estimando la probabilidad de un coágulo. Una herramienta muy utilizada, la escala de Wells, asigna puntos según factores como signos de coágulo en la pierna, frecuencia cardíaca mayor de 100, cirugía reciente o inmovilidad, coágulo previo, tos con sangre y cáncer activo. El puntaje total clasifica a las personas en probabilidad baja o alta, lo que determina si basta con un análisis de sangre sencillo o si se necesitan estudios de imagen.
El análisis de dímero D
El dímero D es un pequeño fragmento de proteína que se libera cuando el cuerpo descompone un coágulo de sangre. Una embolia pulmonar generalmente eleva sus niveles, por lo que este análisis es muy sensible. El inconveniente es que no es específico: una infección, una cirugía reciente, el embarazo e incluso la edad avanzada también pueden elevar el dímero D. Por eso, un resultado normal en alguien con bajo riesgo es tranquilizador y puede ayudar a evitar una tomografía, mientras que un resultado alto es una señal para realizar estudios de imagen, no un diagnóstico por sí solo.
En un reporte de laboratorio, el dímero D suele aparecer junto a otros valores de coagulación; para entender el panel completo, consulta nuestra guía sobre el panel de coagulación.
Estudios de imagen
Los estudios de imagen confirman o descartan el coágulo. El estudio estándar es la angiotomografía pulmonar (CTPA, por sus siglas en inglés), una tomografía computarizada con medio de contraste que muestra directamente las arterias pulmonares; los CDC describen la CTPA como el estudio de imagen estándar para la embolia pulmonar. Cuando la tomografía no es adecuada —por ejemplo, durante el embarazo o ante ciertas alergias al contraste— la gammagrafía de ventilación-perfusión (V/Q) es una alternativa. Un ultrasonido de las venas de la pierna también puede revelar el coágulo de origen.
Análisis de laboratorio para evaluar la gravedad
Una vez que se confirma una embolia pulmonar, otros análisis de sangre ayudan a evaluar cuánta presión está ejerciendo sobre el corazón. Un aumento en la troponina puede indicar que la cámara derecha del corazón está bajo presión; para entender qué significa esta proteína, consulta nuestra guía sobre la troponina. Los médicos también pueden revisar el BNP o el NT-proBNP, hormonas que el corazón libera cuando está bajo tensión; para más información, consulta nuestra guía sobre el BNP. Estos estudios relacionados con el corazón generalmente se solicitan juntos, a menudo junto con un ECG; para ver cómo se relacionan, lee nuestra guía sobre el panel de marcadores cardíacos. Los análisis de laboratorio básicos, como la función renal y la biometría hemática (BH), se toman al mismo tiempo; para revisar los tuyos, consulta nuestra guía sobre la biometría hemática (BH). Los resultados de laboratorio pueden ser difíciles de entender; para una explicación en lenguaje sencillo, consulta nuestra guía para leer resultados de laboratorio.
Estudios utilizados para evaluar una posible embolia pulmonar
| Prueba | Qué mide | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Puntuación de Wells | Factores de riesgo clínicos | Estima qué tan probable es un coágulo y orienta los siguientes pasos |
| Dímero D | Fragmentos de descomposición de coágulos en la sangre | Ayuda a descartar un coágulo en personas con bajo riesgo |
| Angiotomografía pulmonar (CTPA) | Una imagen directa de las arterias pulmonares | Confirma o descarta el coágulo (estudio estándar) |
| Gammagrafía de ventilación-perfusión (V/Q) | Flujo de aire versus flujo de sangre en los pulmones | Una alternativa cuando la tomografía no es adecuada |
| Ultrasonido de venas de las piernas | Coágulos en las venas profundas de las piernas | Identifica el origen probable (trombosis venosa profunda, TVP) |
| Troponina y BNP | Presión sobre el corazón | Evalúa la gravedad y orienta el tratamiento |
¿Cómo se trata una embolia pulmonar?
El tratamiento tiene dos objetivos: evitar que el coágulo existente crezca y prevenir nuevos; y en los casos graves, eliminar o disolver la obstrucción rápidamente.
Anticoagulantes (adelgazantes de la sangre)
Para la mayoría de las personas, los anticoagulantes son el tratamiento principal. Estos medicamentos no disuelven el coágulo; evitan que crezca y permiten que el cuerpo lo elimine con el tiempo. Los CDC señalan que los anticoagulantes son el tratamiento más común para la TVP y la embolia pulmonar. Las opciones incluyen anticoagulantes orales directos (ACOD) en tabletas, heparinas inyectables y warfarina.
La warfarina requiere análisis de sangre periódicos para mantenerse en un rango seguro, reportado como el TP/INR; para entender este valor, consulta nuestra guía sobre la vitamina K y el estudio TP/INR.
Tratamientos para disolver o extraer coágulos
Cuando una embolia pulmonar provoca una presión arterial peligrosamente baja (EP de alto riesgo), los médicos pueden usar medicamentos disolventes de coágulos llamados trombolíticos, administrados por vía intravenosa. En pacientes seleccionados, un catéter puede llevar estos medicamentos directamente al coágulo o extraerlo físicamente, un procedimiento llamado trombectomía. En casos graves y poco frecuentes, se considera la cirugía. Estos enfoques conllevan un mayor riesgo de sangrado, por lo que se reservan para las situaciones más serias.
Duración del tratamiento
La mayoría de las personas toman anticoagulantes durante al menos tres meses. Si el coágulo fue consecuencia de un factor temporal, como una cirugía, el tratamiento puede suspenderse después de ese evento. Si la causa no tuvo un desencadenante claro o es continua —por ejemplo, ciertos tipos de cáncer o trastornos de coagulación—, puede recomendarse un tratamiento más prolongado o indefinido. Tu médico evalúa el riesgo de un nuevo coágulo frente al riesgo de sangrado.
Recuperación, pronóstico y prevención
Muchas personas se recuperan bien de una embolia pulmonar, especialmente cuando se detecta y trata a tiempo. La falta de aire y el cansancio pueden persistir durante semanas o meses mientras los pulmones y el corazón se recuperan. Una minoría desarrolla hipertensión pulmonar tromboembólica crónica, un aumento persistente de la presión en las arterias pulmonares que requiere atención especializada, razón por la cual las citas de seguimiento son muy importantes.
No puedes prevenir todos los coágulos, pero sí puedes reducir tu riesgo:
- Muévete con regularidad en vuelos o viajes largos en auto, y después de una cirugía o enfermedad
- Mantente activo, controla tu peso y evita fumar
- Toma los anticoagulantes recetados exactamente como te lo indicaron
- Informa a tu equipo médico sobre coágulos anteriores o antecedentes familiares antes de cualquier cirugía
- Mantente bien hidratado y usa medias de compresión si tu médico te lo recomienda
Si ya tuviste un coágulo, reconocer las primeras señales de uno nuevo —y actuar rápido— es una de las cosas más útiles que puedes hacer.
Avances científicos recientes
Para la mayoría de las personas con embolia pulmonar, los anticoagulantes siguen siendo el tratamiento estándar de primera línea, y eso no ha cambiado. La investigación indexada en PubMed muestra hacia dónde está evolucionando la atención. Una revisión de 2025 sobre el manejo contemporáneo de la EP señala que los medicamentos trombolíticos sistémicos son de primera línea únicamente en la EP de alto riesgo con presión arterial inestable, mientras que la anticoagulación sola sigue siendo el estándar para los pacientes estables con “riesgo intermedio” —aunque este grupo aún conlleva un riesgo significativo, razón por la cual se están estudiando nuevas técnicas con catéter (Guarnieri et al., International Journal of Cardiology, 2025; DOI).
Una pregunta clave es si eliminar o disolver el coágulo mediante un catéter, además de los anticoagulantes, beneficia a las personas cuyo corazón derecho está bajo estrés pero cuya presión arterial sigue siendo normal (EP de riesgo intermedio-alto). El ensayo STORM-PE — el primer ensayo clínico aleatorizado (un estudio en el que los pacientes se asignan al azar para una comparación justa) de aspiración de coágulos con catéter más anticoagulación frente a anticoagulación sola — siguió a 100 pacientes. El grupo de aspiración tuvo una reducción mayor y más rápida en una medida de estrés cardíaco a las 48 horas y una normalización más rápida de los signos vitales, con tasas de complicaciones graves similares a las de los anticoagulantes solos. Es importante señalar que fue un ensayo pequeño que midió un marcador de imagen a corto plazo en lugar de la supervivencia, y ocurrieron dos muertes relacionadas con la EP en el grupo del catéter — por lo que los resultados son prometedores, pero no prueban un beneficio en la supervivencia (Lookstein et al., Circulation, 2025; DOI).
Un ensayo más amplio de 2024, PEERLESS, comparó dos técnicas de catéter entre sí — extracción mecánica de coágulos con catéter de gran calibre frente a medicamentos disolventes de coágulos administrados por catéter — en 550 pacientes de riesgo intermedio. La extracción del coágulo se asoció con menos episodios de deterioro clínico y un uso mucho menor de cuidados intensivos, sin diferencias en mortalidad ni en sangrado mayor. Este ensayo comparó dos procedimientos, no un procedimiento frente a anticoagulantes solos (Jaber et al., Circulation, 2024; DOI).
Los grupos de especialistas recomiendan precaución. La guía de 2025 de la Sociedad Europea de Medicina Vascular sobre el tratamiento con catéter de los coágulos subraya que estos procedimientos deben reservarse para pacientes seleccionados, elegidos por un equipo con experiencia, y realizados en centros especializados (Schlager et al., Vasa, 2025; DOI). En resumen, los tratamientos con catéter son un área activa y prometedora, principalmente para los casos de riesgo intermedio más graves — pero para el paciente típico, los anticoagulantes siguen siendo la base del tratamiento.
Investigaciones recientes de un vistazo
| Estudio reciente (año) | Tipo | Hallazgo principal | Qué significa |
|---|---|---|---|
| STORM-PE (2025) | Ensayo aleatorizado, 100 pacientes | La succión mecánica del coágulo más anticoagulantes redujo la sobrecarga cardíaca más rápido que los anticoagulantes solos | Prometedor para EP de riesgo intermedio-alto; un marcador a corto plazo, no de supervivencia |
| PEERLESS (2024) | Ensayo aleatorizado, 550 pacientes | La extracción mecánica del coágulo causó menos deterioro clínico y menos uso de UCI que los medicamentos disolventes de coágulos por catéter | Compara dos procedimientos, no procedimiento versus anticoagulantes |
| Revisión del manejo contemporáneo (2025) | Revisión | La anticoagulación sigue siendo el estándar para la EP estable; la reperfusión se reserva para casos graves | Define dónde encajan las opciones más nuevas |
| Guía ESVM (2025) | Guía de práctica clínica | Tratamientos por catéter para pacientes seleccionados en centros especializados | Lo más nuevo no es automáticamente mejor para todos |
Glosario
| Término | Definición |
|---|---|
| Anticoagulante | Un medicamento que reduce la coagulación de la sangre para evitar que un coágulo crezca y prevenir la formación de nuevos; frecuentemente llamado adelgazante de la sangre. |
| Angiotomografía pulmonar (CTPA) | Una tomografía computarizada con medio de contraste que muestra las arterias pulmonares; el estudio de imagen estándar para diagnosticar una embolia pulmonar. |
| Dímero D | Un fragmento de proteína que se libera cuando el cuerpo disuelve un coágulo; un análisis de sangre que se usa para ayudar a descartar coágulos. |
| Trombosis venosa profunda (TVP) | Un coágulo de sangre en una vena profunda, generalmente en la pierna, que puede viajar hasta los pulmones. |
| Émbolo | Un coágulo u otro material que viaja por el torrente sanguíneo y se aloja en un vaso en otra parte del cuerpo. |
| Embolia pulmonar (EP) | Un coágulo de sangre que bloquea una arteria en los pulmones. |
| Sobrecarga del ventrículo derecho | Presión adicional sobre la cámara de bombeo derecha del corazón, que se usa para evaluar la gravedad de un coágulo. |
| Trombectomía | Un procedimiento que extrae físicamente un coágulo de un vaso sanguíneo. |
| Trombolítico | Un medicamento disolvente de coágulos que se usa en casos graves. |
| Tromboembolia venosa (TEV) | El término general que abarca tanto la trombosis venosa profunda como la embolia pulmonar. |
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo puedes tener una embolia pulmonar sin saberlo?
Varía. Un coágulo pequeño puede causar solo una leve falta de aire intermitente o un ritmo cardíaco ligeramente acelerado, y algunos coágulos se descubren por casualidad durante un estudio por otra razón. Los coágulos más grandes suelen causar síntomas claros y repentinos. Como no hay una forma confiable de estimar el tamaño según cómo te sientes, los médicos recomiendan no esperar: si tienes falta de aire inexplicable, dolor en el pecho o una pierna hinchada y dolorosa, busca atención de inmediato en lugar de asumir que el coágulo es pequeño.
¿Cómo se siente una embolia pulmonar?
La sensación clásica es una dificultad para respirar repentina que no mejora con el reposo, frecuentemente acompañada de un dolor agudo en el pecho que empeora al inhalar. Muchas personas también notan el corazón acelerado, mareos o ansiedad, y algunas sienten dolor o hinchazón en la pierna donde se originó el coágulo. Los síntomas pueden ser más leves, lo que es parte de lo que hace que una embolia pulmonar sea difícil de detectar. Cualquier dificultad para respirar repentina e inexplicable requiere atención médica urgente.
¿Se puede sobrevivir a una embolia pulmonar?
Sí. Muchas personas sobreviven y se recuperan bien, especialmente cuando el coágulo se detecta y se trata rápidamente. El pronóstico depende del tamaño del coágulo, de qué tan pronto comience el tratamiento y de tu estado de salud general, incluyendo condiciones como cáncer o enfermedades del corazón. Los coágulos graves pueden ser peligrosos, por eso la rapidez es clave, pero una embolia pulmonar no es automáticamente fatal: los anticoagulantes oportunos y un buen seguimiento médico le dan a la mayoría de las personas una buena posibilidad de recuperarse.
¿Una prueba de dímero D confirma una embolia pulmonar?
No. La prueba de dímero D mide los fragmentos que quedan cuando el cuerpo descompone los coágulos, por lo que es sensible pero no específica. En alguien con bajo riesgo, un dímero D normal es tranquilizador y puede ayudar a evitar una tomografía. Sin embargo, un dímero D elevado puede deberse a una infección, una cirugía reciente, el embarazo o simplemente la edad avanzada, por lo que no confirma un coágulo por sí solo: para eso se necesitan estudios de imagen como una tomografía computarizada.
¿Cómo puedo reducir mi riesgo de una embolia pulmonar?
Mantente en movimiento durante vuelos largos, viajes en carro y después de una cirugía o enfermedad; incluso estiramientos cortos ayudan. Mantente activo, cuida tu peso y evita fumar. Si te recetan anticoagulantes, tómalos exactamente como te lo indicaron, y avísale a tu equipo médico sobre cualquier coágulo previo o antecedentes familiares antes de una operación. A las personas con mayor riesgo durante una hospitalización suelen ofrecerles medidas preventivas, así que vale la pena preguntarle a tu médico qué aplica en tu caso.
¿Una embolia pulmonar puede desaparecer sola?
El cuerpo puede disolver lentamente coágulos pequeños, pero una embolia pulmonar igual necesita tratamiento médico. Sin anticoagulantes, un coágulo puede crecer, puede formarse uno nuevo o la presión sobre el corazón puede empeorar, a veces muy rápido. El tratamiento reduce estos riesgos y favorece la recuperación. Así que, aunque los coágulos sí se disuelven con el tiempo, eso no es razón para retrasar la atención; un coágulo sospechoso siempre debe ser evaluado por un médico.
Fuentes
- Embolia pulmonar — Síntomas y causas (Mayo Clinic)
- Acerca de la tromboembolia venosa / coágulos sanguíneos (CDC)
- Embolia pulmonar (Cleveland Clinic)
- Guarnieri et al., Manejo contemporáneo de la embolia pulmonar aguda, International Journal of Cardiology, 2025 (PubMed) — DOI
- Lookstein et al., Ensayo aleatorizado STORM-PE, Circulation, 2025 (PubMed) — DOI
- Jaber et al., Ensayo aleatorizado PEERLESS, Circulation, 2024 (PubMed) — DOI
- Schlager et al., Guías ESVM 2025 sobre tratamiento intervencionista de la TEV, Vasa, 2025 (PubMed) — DOI
Lecturas recomendadas
- Panel de coagulación: TP, TTP, INR y dímero D
- Marcadores cardíacos: troponina, BNP y CK
- Insuficiencia cardíaca: cómo entenderla y manejarla
- Derrame cerebral (accidente cerebrovascular)
- Cómo leer tus resultados de análisis de sangre
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