Influenza (gripe): síntomas, tratamiento y prevención

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Influenza, la gripe: causas, síntomas, tratamientos y prevención

⚕️ Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta médica. Siempre habla con tu médico para interpretar tus resultados.

La influenza, conocida comúnmente como gripe, es una infección respiratoria contagiosa causada por virus de la influenza que circulan cada año, principalmente en otoño e invierno. Para la mayoría de las personas sanas, implica una semana aproximada de fiebre, dolores y cansancio intenso; sin embargo, en niños pequeños, adultos mayores, personas embarazadas y quienes tienen alguna enfermedad crónica puede volverse grave. Saber cómo se contagia la influenza, cómo distinguirla de un resfriado común o del COVID-19, y cuándo los síntomas requieren atención médica te ayuda a actuar a tiempo y recuperarte sin complicaciones. En este artículo aprenderás qué causa la influenza, sus principales síntomas, cómo se diagnostica y trata, las investigaciones más recientes sobre antivirales y vacunas, y los hábitos cotidianos que reducen tu riesgo durante la temporada de gripe.

¿Qué es la influenza y cuáles son los tipos A y B?

La influenza es una infección de la nariz, la garganta y, en ocasiones, los pulmones. Es causada por virus de la influenza, que son distintos de los muchos virus que provocan el resfriado común y del coronavirus que causa el COVID-19. Existen cuatro tipos de virus de la influenza, denominados A, B, C y D, pero solo dos generan las epidemias estacionales de las que se habla cada invierno.

Influenza A

Los virus de la influenza A infectan a personas y a varias especies animales. Se dividen en subtipos según dos proteínas de superficie: la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N), de ahí que se usen nombres como H1N1 y H3N2. Los virus de tipo A mutan rápidamente y son la principal causa de grandes brotes estacionales y, en casos excepcionales, de pandemias.

Influenza B

Los virus de la influenza B circulan casi exclusivamente en humanos y cambian más lentamente que los de tipo A. Aun así, provocan enfermedades importantes, especialmente en niños, y suelen aparecer más tarde en la temporada. Los tipos C y D tienen mucho menos relevancia para la salud pública: el tipo C generalmente causa una enfermedad leve, y el tipo D afecta principalmente al ganado bovino.

Por qué la gripe regresa cada año

Los virus de la influenza cambian constantemente sus proteínas de superficie en pequeñas variaciones, un proceso llamado deriva antigénica. Como los virus lucen un poco diferentes cada temporada, la protección que desarrollaste el año pasado se debilita, y la vacuna se actualiza para coincidir con las cepas que se espera que circulen. Esta es la razón principal por la que se recomienda vacunarse contra la influenza cada año en lugar de recibir una sola dosis.

Cómo se contagia la influenza

La influenza se contagia principalmente a través de gotitas respiratorias que se liberan cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. Puedes inhalar estas gotitas, o puedes contraer el virus al tocar una superficie contaminada y luego llevarte la mano a la boca, la nariz o los ojos. Los espacios cerrados y concurridos con poca ventilación aumentan el riesgo, por eso los casos aumentan en invierno cuando la gente se reúne en interiores.

Un punto importante y que muchas veces se pasa por alto es el momento del contagio: las personas con influenza pueden transmitir el virus a otras aproximadamente un día antes de que comiencen sus propios síntomas y durante unos cinco a siete días después de enfermarse. Los niños pequeños y las personas con el sistema inmunológico debilitado pueden seguir siendo contagiosas por más tiempo. Esta ventana temprana sin síntomas es una razón clave por la que la influenza se contagia con tanta facilidad.

Algunos grupos tienen mayor riesgo de complicaciones: adultos de 65 años o más, niños menores de cinco años, personas embarazadas, residentes de asilos o casas de cuidado de larga estancia, y cualquier persona con enfermedades del corazón, enfermedades pulmonares como el asma, diabetes, obesidad o el sistema inmunológico debilitado. Para estos grupos, reconocer los síntomas a tiempo y buscar atención médica pronto es lo más importante.

Síntomas de la influenza

La influenza suele aparecer de repente, muchas veces en cuestión de horas. Los síntomas típicos incluyen fiebre superior a 38 °C (100.4 °F), escalofríos, dolor de cuerpo y muscular, dolor de cabeza, tos seca, dolor de garganta, nariz congestionada o con escurrimiento, y cansancio intenso. Los niños también pueden presentar vómito y diarrea, lo cual es poco común en adultos. No todas las personas con influenza tienen fiebre, y algunas se sienten agotadas mucho tiempo después de que los demás síntomas desaparecen.

La mayoría de los adultos sanos comienzan a mejorar en cinco a siete días, aunque la tos y el cansancio pueden persistir una o dos semanas más. Para aliviar el dolor de garganta mientras te recuperas, muchas personas usan pastillas para la tos, y el descanso y tomar suficientes líquidos son fundamentales para sanar.

Influenza vs. resfriado vs. COVID-19

Como estas tres infecciones comparten síntomas, distinguirlas solo por cómo te sientes es difícil. La comparación a continuación muestra los patrones que generalmente las diferencian, pero solo una prueba puede confirmar la causa. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) también publican información detallada sobre los signos y síntomas de la influenza como referencia.

CaracterísticaResfriado comúnInfluenza (gripe)COVID-19
InicioGradual, en el transcurso de díasRepentino, en cuestión de horasGradual o repentino
FiebrePoco frecuente o leveFrecuente, a menudo altaFrecuente
Dolores corporalesLeveA menudo intensosFrecuente
FatigaLeveMarcada, puede durar semanasFrecuente, puede prolongarse
Pérdida del gusto o del olfatoOcasional, por congestiónPoco comúnMás característica
Evolución típica7–10 días, leve5–7 días, puede ser graveVariable, de leve a grave

Cómo se diagnostica y se detecta la influenza

Durante la temporada de influenza, un médico suele poder hacer un diagnóstico con bastante certeza a partir de tus síntomas y una exploración física, especialmente cuando la gripe está muy extendida en la comunidad. Cuando confirmar el diagnóstico cambia el manejo del caso —por ejemplo, en personas de alto riesgo, pacientes hospitalizados o durante brotes en centros de atención— se realiza un estudio de laboratorio para identificar el virus. Las pruebas también ayudan a distinguir la influenza del COVID-19 y del virus sincitial respiratorio (VSR), que requieren un manejo diferente.

Tipos de pruebas para detectar la influenza

No todas las pruebas para influenza funcionan igual. Algunas sacrifican un poco de precisión a cambio de rapidez, mientras que otras son muy exactas pero tardan más. La tabla a continuación resume las principales opciones que un médico podría utilizar.

Tipo de pruebaQué detectaTiempo para obtener el resultadoPrecisión y mejor uso
Prueba rápida de antígenos (RIDT)Proteínas virales de influenza A y BAproximadamente 10–15 minutosSensibilidad baja; puede pasar casos por alto, por lo que un resultado negativo podría necesitar confirmación
Prueba molecular rápida (NAAT)Material genético del virusAproximadamente 15–30 minutosAlta precisión en el punto de atención
RT-PCR (laboratorio)ARN viralVarias horas a un díaEstándar de referencia; se usa en pacientes hospitalizados o de alto riesgo
Panel respiratorio múltipleInfluenza, COVID-19 y VSR en conjunto30 minutos a algunas horasAlta precisión; distingue infecciones de presentación similar en una sola muestra

Lo que pueden aportar los análisis de sangre

Los análisis de sangre no diagnostican la influenza en sí, pero ayudan al médico a evaluar cómo está respondiendo tu cuerpo y si se está desarrollando alguna complicación. En un caso grave, el médico puede solicitar una una biometría hemática (BH), que muestra si tus glóbulos blancos están reaccionando a la infección. Las enfermedades virales como la influenza suelen mostrar linfocitos altos, mientras que una nueva complicación bacteriana puede elevar neutrófilos altos. Para medir la inflamación, los médicos suelen revisar los niveles de proteína C reactiva, y algunos laboratorios también miden la velocidad de sedimentación globular.

Cuando es importante distinguir una infección viral de una bacteriana, los médicos a veces solicitan una prueba de procalcitonina, un marcador que tiende a elevarse más con las infecciones bacterianas. La respuesta inmunitaria también deja otras huellas: al inicio de una infección, el cuerpo produce primero inmunoglobulina M, y el sistema inmunitario después genera inmunoglobulina G, el anticuerpo responsable de una protección más duradera. Estos marcadores, interpretados junto con tus síntomas, ayudan a tu equipo médico a decidir si realmente se necesitan antibióticos.

Cómo se trata la influenza

Para la mayoría de las personas, la gripe se maneja en casa con cuidados de apoyo: reposo, abundantes líquidos y medicamentos para la fiebre o el dolor, como paracetamol o ibuprofeno. No se debe dar aspirina a niños ni adolescentes con una enfermedad viral por el riesgo del síndrome de Reye, una afección poco frecuente pero grave. Los antibióticos no funcionan contra la influenza porque es causada por un virus, no por bacterias; se reservan para una complicación bacteriana confirmada, como la neumonía.

Medicamentos antivirales

Los antivirales con receta pueden acortar la duración de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones, y funcionan mejor cuando se inician dentro de las primeras 48 horas tras los primeros síntomas. Las opciones incluyen oseltamivir (Tamiflu), zanamivir y peramivir, que pertenecen a una clase llamada inhibidores de la neuraminidasa, y baloxavir marboxil (Xofluza), una pastilla de dosis única que actúa de manera diferente. Los CDC explican quiénes se benefician más del tratamiento antiviral para la influenza, y los médicos lo consideran especialmente para personas con alto riesgo de enfermedad grave. Los antivirales no sustituyen a la vacunación, pero son una herramienta valiosa cuando la influenza aparece.

Cómo prevenir la influenza

El paso más eficaz es vacunarse cada año. Los CDC recomiendan la vacuna anual contra la influenza para casi todas las personas de seis meses en adelante, idealmente antes de finales de octubre, aunque vacunarse después también ayuda. La vacuna no puede darte la gripe, y aunque no prevenga la enfermedad por completo, tiende a hacer que el cuadro sea más leve y menos probable de requerir hospitalización.

Para los adultos de 65 años en adelante, los asesores de inmunización de EE. UU. recomiendan de manera preferente opciones reforzadas, es decir, vacunas de dosis alta, con adyuvante o recombinantes, diseñadas para generar una respuesta más fuerte en sistemas inmunitarios de mayor edad. Los hábitos cotidianos añaden otra capa de protección: lávate las manos con frecuencia, cúbrete al toser y estornudar, evita tocarte la cara, limpia las superficies de uso común, mejora la ventilación interior y quédate en casa cuando estés enfermo para proteger a los demás.

Complicaciones y cuándo consultar al médico

La mayoría de las personas se recuperan por completo, pero la influenza puede provocar complicaciones, especialmente en grupos de alto riesgo. Los pulmones son la mayor preocupación: una gripe severa puede inflamar las vías respiratorias, causar dificultad para respirar e incluso provocar dolor de espalda relacionado con neumonía, a veces por el propio virus y a veces por una infección bacteriana que se presenta después. La gripe también puede empeorar enfermedades crónicas como el asma, la insuficiencia cardíaca o la diabetes.

Otras complicaciones suelen ser más leves. La influenza puede desencadenar una sinusitisy en los niños puede causar una infección de oído. En casos poco frecuentes, la gripe puede inflamar el corazón o el cerebro. Una fiebre que regresa, una tos con flemas de color o síntomas que mejoran y luego empeoran de repente pueden ser señal de una infección bacteriana secundaria y requieren atención médica pronta.

Cuándo ir al médico: señales de alarma

Busca atención de emergencia de inmediato si un adulto presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire
  • Dolor o presión persistente en el pecho o el abdomen
  • Mareo continuo, confusión o dificultad para mantenerse despierto
  • Convulsiones
  • Ausencia de orina u otras señales de deshidratación
  • Dolor muscular intenso o debilidad
  • Fiebre o tos que mejora y luego regresa o empeora

En el caso de los niños, también busca atención urgente si presentan respiración rápida o con esfuerzo, labios o cara azulados, costillas que se marcan con cada respiración, ausencia de lágrimas al llorar o fiebre mayor de 104 °F (40 °C) que no cede. Los bebés que no pueden alimentarse, tienen dificultad para respirar o son inusualmente difíciles de despertar necesitan atención inmediata.

Avances científicos recientes sobre la influenza

El tratamiento de la gripe sigue mejorando. Los hallazgos que se presentan a continuación provienen de estudios recientes revisados por pares e indexados en PubMed; las referencias completas aparecen en la sección de Fuentes, y cada resultado está redactado en lenguaje sencillo con una nota sobre lo que significa para ti.

Antivirales más nuevos y cómo se comparan

Un amplio estudio de 2025, un metaanálisis en red publicado en JAMA Internal Medicine, reunió 73 ensayos clínicos y encontró que el baloxavir, la pastilla de dosis única, probablemente redujo el tiempo para sentirse mejor en aproximadamente un día y, en pacientes de alto riesgo, puede haber disminuido la probabilidad de hospitalización, sin aumentar los efectos secundarios. Los antivirales más antiguos, como el oseltamivir, tuvieron un efecto menor sobre la duración de los síntomas y no redujeron claramente las hospitalizaciones. Lo que esto significa para ti: comenzar un antiviral a tiempo sigue siendo lo más importante, y para algunos pacientes una opción nueva de dosis única puede ser una alternativa cómoda y bien tolerada que vale la pena comentar con tu médico.

Tratar a una persona para proteger al resto del hogar

El tratamiento antiviral también puede beneficiar a las personas que conviven con el paciente. En un análisis de 2024 del estudio familiar BLOCKSTONE, cuando la primera persona enferma fue tratada con baloxavir, menos contactos del hogar se contagiaron de influenza que cuando el paciente tomó oseltamivir (aproximadamente el 11 por ciento frente al 18 por ciento de los contactos). Lo que esto significa para ti: tratar rápidamente el primer caso en casa, junto con una buena higiene, puede reducir las probabilidades de que el resto de la familia se enferme, aunque este sigue siendo un tema de investigación en curso.

Vacunas más potentes para adultos mayores

Las vacunas contra la gripe estándar protegen menos bien en personas mayores, cuyos sistemas inmunológicos responden con menor eficacia, por lo que los investigadores han desarrollado fórmulas mejoradas. En 2025, una revisión sistemática publicada en Reviews in Medical Virology reportó que las vacunas de dosis alta, con adyuvante, de base celular y recombinantes generalmente ofrecieron a los adultos mayores una protección algo mejor que las vacunas estándar, con un perfil de seguridad tranquilizador. Un ensayo clínico publicado en Vaccine en 2025 encontró que una vacuna de base celular con adyuvante generó una respuesta inmunológica sólida en adultos de 50 años o más. Lo que esto significa para ti: si tienes 65 años o más, pregunta qué vacuna contra la influenza mejorada está disponible para ti esta temporada.

Un solo hisopado, varias respuestas

La influenza, el COVID-19 y el VSR pueden sentirse casi idénticos, y distinguirlos orienta el tratamiento. Una evaluación de laboratorio publicada en Clinical Laboratory en 2024 mostró que una prueba rápida combinada detectó influenza A, influenza B y el virus que causa el COVID-19 a partir de un solo hisopado nasal con alta precisión. Lo que esto significa para ti: una sola prueba rápida puede identificar cada vez mejor qué infección tienes, para que el tratamiento adecuado, incluidos los antivirales cuando corresponda, pueda comenzar antes.

Glosario

TérminoDefinición
Influenza (gripe)Una infección respiratoria contagiosa causada por los virus de la influenza, más común en otoño e invierno.
Influenza AEl tipo de virus que cambia rápidamente y provoca la mayoría de los grandes brotes estacionales; incluye subtipos como H1N1 y H3N2.
Influenza BUn tipo de virus que circula principalmente en humanos, cambia más lentamente y suele afectar a los niños.
Deriva antigénicaLos pequeños cambios continuos en las proteínas de superficie del virus de la influenza que hacen necesaria la actualización anual de la vacuna.
Inhibidor de neuraminidasaUna clase de antivirales, que incluye el oseltamivir, que bloquea la enzima que los virus de la influenza utilizan para propagarse entre células.
Baloxavir marboxilUn antiviral de dosis única que impide que el virus de la influenza copie su material genético.
RT-PCRUna prueba de laboratorio muy precisa que detecta un virus por su material genético.
Prueba de antígenoUna prueba rápida que busca proteínas virales; más rápida pero menos sensible que las pruebas moleculares.
Infección bacteriana secundariaUna enfermedad bacteriana, como algunas neumonías, que puede desarrollarse después de que la gripe debilita las vías respiratorias.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo dura la gripe?

La mayoría de los adultos sanos sienten los síntomas más intensos durante tres o cuatro días y se recuperan en gran medida en cinco a siete días. La tos seca y el cansancio pueden persistir una o dos semanas más. Si te mejoras y luego de repente empeoras, o si la fiebre regresa, consulta a un médico, ya que esto puede ser señal de una complicación.

¿La gripe es contagiosa y por cuánto tiempo?

Sí. Las personas con influenza pueden contagiarla desde aproximadamente un día antes de que aparezcan los síntomas y durante unos cinco a siete días después de enfermarse. Los niños pequeños y las personas con el sistema inmunológico debilitado pueden ser contagiosas por más tiempo. Quedarte en casa mientras tengas fiebre, y al menos 24 horas después de que desaparezca sin medicamento, ayuda a proteger a los demás.

¿Cuál es la diferencia entre la gripe y un resfriado?

Un resfriado generalmente aparece poco a poco con escurrimiento nasal, estornudos y síntomas leves, y rara vez causa fiebre alta. La gripe tiende a comenzar de repente con fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza y cansancio intenso. Los resfriados son más leves y cortos, mientras que la gripe es más probable que te deje en cama y, en algunas personas, lleve a complicaciones.

¿Los antibióticos sirven para tratar la gripe?

No. Los antibióticos combaten bacterias, y la gripe es causada por un virus, por lo que no ayudarán y pueden causar efectos secundarios o contribuir a la resistencia a los antibióticos. Un médico puede recetar antibióticos solo si se desarrolla una complicación bacteriana, como ciertas neumonías, infecciones de los senos paranasales o infecciones de oído, junto con la gripe.

¿Necesito vacunarme contra la gripe cada año?

Sí. Los virus de la gripe cambian de temporada en temporada, y la protección de una vacuna anterior disminuye con el tiempo. Se recomienda una vacuna anual, actualizada para coincidir con las cepas que se espera que circulen, para casi todas las personas de seis meses en adelante. Es la forma más confiable de reducir tu riesgo de contraer la gripe y de tener un caso grave.

¿Cómo puedes distinguir la gripe del COVID-19?

A menudo no es posible diferenciarlos solo por los síntomas, ya que ambos pueden causar fiebre, tos, dolores y cansancio. La pérdida del gusto o del olfato es más característica del COVID-19. Como requieren un manejo diferente, una prueba —incluyendo un panel combinado que detecta ambos a la vez— es la forma confiable de saber qué infección tienes.

Fuentes

  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC) — Flu: Signs, Symptoms, and Antiviral Treatment, 2026 — cdc.gov/flu/treatment
  • MedlinePlus, U.S. National Library of Medicine — Influenza (Flu), 2026 — medlineplus.gov/flu.html
  • Mayo Clinic — Influenza (Flu): Symptoms and Causes, 2024 — mayoclinic.org
  • Gao Y, et al. — Antiviral Medications for Treatment of Nonsevere Influenza: A Systematic Review and Network Meta-Analysis — JAMA Internal Medicine, 2025 — doi.org/10.1001/jamainternmed.2024.7193
  • Ikematsu H, et al. — Baloxavir Marboxil and Oseltamivir in Reducing Household Transmission of Influenza (BLOCKSTONE analysis) — Influenza and Other Respiratory Viruses, 2024 — doi.org/10.1111/irv.13302
  • Askar M, et al. — Relative Efficacy, Effectiveness and Safety of Newer and Enhanced Seasonal Influenza Vaccines — Reviews in Medical Virology, 2025 — doi.org/10.1002/rmv.70020
  • Essink BJ, et al. — Immunogenicity and Safety of an Adjuvanted Quadrivalent Cell-Derived Influenza Vaccine in Adults Aged 50 and Older — Vaccine, 2025 — doi.org/10.1016/j.vaccine.2025.126791
  • Kang T, et al. — Evaluation of a Multiplex Rapid Antigen Test for SARS-CoV-2 and Influenza A/B — Clinical Laboratory, 2024 — doi.org/10.7754/Clin.Lab.2023.231003

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