Cólico en Adultos: Patrones de Dolor, Causas y Señales de Alarma

Tabla de contenido

El cólico en adultos: síntomas, causas y tratamientos

⚕️ Este artículo tiene fines meramente informativos y no sustituye el consejo médico. Consulte siempre a su médico para interpretar los resultados.

El cólico en adultos describe un tipo de dolor muy concreto: va aumentando progresivamente hasta alcanzar un pico, se mantiene durante un tiempo y luego remite, solo para volver en otra oleada. Ese ritmo de subida y bajada es la clave real. Ocurre cuando un órgano hueco —un conducto o saco como el colédoco, un uréter o un tramo del intestino— se contrae con fuerza contra algo que lo obstruye. Como el patrón proviene de la obstrucción y no de un punto concreto, el dolor cólico puede aparecer en la parte superior del abdomen, en el flanco o en la pelvis. La localización indica entonces a tu equipo médico qué órgano está implicado. En este artículo aprenderás qué es realmente el dolor cólico, en qué se diferencian el cólico biliar, el renal y el intestinal, qué señales de alarma indican que no debes esperar en casa y qué análisis y pruebas de imagen ayudan a encontrar la causa.

Qué significa realmente el cólico en adultos

El patrón importa más que la localización

La mayoría de las descripciones del dolor abdominal empiezan por la localización. El cólico es diferente, porque se define por su evolución a lo largo del tiempo. Un órgano hueco es un tubo o bolsa muscular, y su musculatura se contrae en oleadas rítmicas —un movimiento llamado peristaltismo— para impulsar el contenido hacia adelante. Cuando una piedra, una banda cicatricial o un tumor bloquea ese camino, el músculo se contrae con más fuerza contra la obstrucción. Cada contracción produce una oleada de dolor que sube, alcanza una meseta y luego se desvanece al relajarse el músculo. Minutos después, llega la siguiente oleada.

Por eso las personas con cólico suelen decir que el dolor “va y viene.” También explica un detalle que sorprende a muchos pacientes: a diferencia del dolor de una inflamación de la mucosa, que normalmente empeora con cualquier movimiento, el dolor cólico lleva a menudo a las personas a caminar de un lado a otro, a cambiar de postura o a encogerse, buscando un alivio que no llega.

El cólico en adultos no es lo mismo que el cólico del lactante

Este punto merece explicarse con claridad, porque es donde mucha información en internet se equivoca. El cólico del lactante se refiere al llanto prolongado e inexplicable de un bebé que, por lo demás, está sano y bien alimentado. Es un patrón de comportamiento sin ninguna obstrucción identificada, y desaparece solo con el tiempo. El cólico en adultos significa algo completamente distinto: un problema mecánico en un órgano concreto, con una causa específica que generalmente puede encontrarse y tratarse. Los consejos escritos para el cólico del lactante —rutinas de calma, cambios en la alimentación, preparados para los gases— no tienen ninguna relación con un adulto que sufre dolor abdominal en forma de oleadas, y seguirlos puede retrasar un diagnóstico importante.

Cólico biliar: cuando la vesícula biliar es el origen

Cómo se siente un ataque de vesícula

El cólico biliar ocurre cuando un cálculo biliar bloquea temporalmente la salida de la vesícula biliar o un conducto biliar. El dolor suele localizarse en el cuadrante superior derecho del abdomen o justo debajo del esternón, y con frecuencia se irradia hacia el omóplato derecho o el hombro derecho. Muchas personas lo notan después de una comida grasa, porque la grasa estimula la contracción de la vesícula, y a menudo aparece por la noche.

Conviene hacer una aclaración importante sobre el propio nombre. A pesar de llamarse cólico, un ataque biliar no suele ser verdaderamente intermitente. Generalmente aumenta de intensidad durante varios minutos hasta alcanzar una meseta constante y severa que dura al menos media hora y puede prolongarse varias horas antes de ceder. Si estás esperando a que el dolor llegue en oleadas cortas y repetidas antes de tomarlo en serio, puede que esperes demasiado. Las náuseas y los vómitos lo acompañan con frecuencia.

Cuándo se complica un ataque de vesícula

Un ataque sin complicaciones remite una vez que el cálculo retrocede y el conducto se reabre. Si esto no ocurre, pueden surgir varias complicaciones. La colecistitis es la inflamación e infección de la pared de la vesícula biliar, y suele manifestarse con un dolor que dura más de unas pocas horas acompañado de fiebre. La coledocolitiasis significa que un cálculo ha pasado al colédoco, lo que provoca una acumulación de bilis en el torrente sanguíneo y puede teñir de amarillo la piel y los ojos. La pancreatitis por cálculos biliares ocurre cuando un cálculo obstruye el conducto de drenaje compartido con el páncreas, causando un dolor intenso que se irradia hacia la espalda. Nuestra biblioteca también incluye información sobre los síntomas y señales de alarma de la pancreatitis, y una guía aparte explica qué ocurre durante una rotura de vesícula. Cada uno de estos casos es motivo para buscar atención médica ese mismo día, en lugar de esperar a que pase.

Cólico renal: cuando un cálculo en el riñón es el origen

El cólico renal o ureteral se produce cuando un cálculo sale del riñón y queda atrapado en el uréter, el estrecho conducto que lleva la orina hasta la vejiga. El dolor aparece de forma brusca, a menudo sin previo aviso, y se localiza en el flanco, es decir, la zona entre las costillas inferiores y la cadera. A medida que el cálculo desciende, el dolor irradia de manera característica hacia el costado y la ingle, el testículo o los labios mayores.

Dos características destacan especialmente. La primera es la incapacidad de quedarse quieto: las personas con dolor por cálculos suelen retorcerse, caminar de un lado a otro o cambiar de postura continuamente, algo que los médicos reconocen de inmediato. La segunda es la presencia de sangre en la orina, que puede ser visible o detectarse únicamente con una tira reactiva. Las náuseas y los vómitos son frecuentes, y algunas personas también sienten una necesidad repentina de orinar con más frecuencia. Nuestro equipo explica las causas, los síntomas y los tratamientos de los cálculos renales en detalle, y un artículo complementario aborda las causas de la sangre en la orina.

Un cálculo que obstruye el uréter en presencia de una infección es una urgencia real. La fiebre o los escalofríos intensos acompañados de dolor en el flanco requieren una valoración urgente, ya que un riñón obstruido e infectado puede deteriorarse con rapidez.

Cólico intestinal: cuando el intestino es el origen

El cólico intestinal es la categoría más amplia. Su causa más grave es la obstrucción intestinal, en la que el intestino queda físicamente bloqueado. Las adherencias —bandas de tejido cicatricial interno, generalmente secundarias a cirugías abdominales previas— son una causa frecuente, junto con las hernias, en las que un segmento del intestino queda atrapado al atravesar un punto débil de la pared abdominal. Los tumores y el estreñimiento severo también pueden obstruir el tránsito intestinal. El dolor suele centrarse alrededor del ombligo o en la parte inferior del abdomen, aparece en oleadas cada pocos minutos y se acompaña de distensión abdominal, borborigmos intensos y vómitos.

Sin embargo, no todos los casos de retortijones intestinales son una obstrucción. Los calambres que se repiten durante meses, que se relacionan con el ritmo intestinal y que mejoran tras defecar apuntan más bien a un trastorno funcional como el síndrome del intestino irritable, en el que el intestino es hipersensible sin que exista ningún bloqueo estructural. Nuestra biblioteca explica cómo entender y manejar el síndrome del intestino irritable. La enfermedad inflamatoria intestinal también puede provocar retortijones, y a menudo deja marcadores que se detectan en las pruebas analíticas.

Causas ginecológicas del dolor pélvico de tipo cólico

El útero y las trompas de Falopio también son órganos huecos, por lo que pueden generar el mismo dolor en forma de cólico. Los cólicos menstruales intensos, la endometriosis, un quiste ovárico torsionado y el embarazo ectópico pueden manifestarse como dolor pélvico de tipo cólico, a veces con irradiación hacia la zona lumbar o el muslo. Un dolor que sigue el ritmo del ciclo menstrual, o que se acompaña de sangrado anormal o dolor durante las relaciones sexuales, apunta en esta dirección. Nuestra biblioteca detalla cómo se diagnostica y trata la endometriosis. Un dolor pélvico unilateral intenso y repentino en cualquier persona que pueda estar embarazada requiere evaluación inmediata.

Relacionar tu dolor con el órgano más probable

Dado que el cólico en adultos se define por su patrón y no por su localización, concretarlo implica combinar cuatro pistas: dónde se sitúa el dolor, hacia dónde se irradia, qué lo desencadena y qué lo acompaña. La tabla siguiente relaciona esas pistas con el órgano más probablemente responsable. Es una guía orientativa para hablar con tu médico, no un sustituto de la exploración física y las pruebas de imagen.

Dónde se sitúa el dolorHacia dónde se irradiaMomento y desencadenantesSíntomas que suelen acompañarloÓrgano más probablemente implicado
Abdomen superior derecho o justo debajo del esternónOmóplato derecho o hombro derechoCon frecuencia tras una comida grasa; a menudo de noche; constante durante 30 minutos a varias horasNáuseas, vómitos, sudoraciónVesícula biliar o vías biliares (cólico biliar)
Flanco, entre las costillas inferiores y la caderaHacia el lado de la ingle, el testículo o los labios mayoresInicio brusco, sin relación con las comidas; oleadas que duran minutosSangre en la orina, náuseas e incapacidad para estar quietoRiñón o uréter (cólico renal)
Alrededor del ombligo o en la parte baja del abdomenDifuso y difícil de localizarOleadas cada pocos minutos; puede aparecer tras comerHinchazón, borborigmos intensos, vómitos y cambio en el ritmo intestinalIntestino delgado o grueso (cólico intestinal)
Parte baja del abdomen o pelvis, a menudo en un ladoParte baja de la espalda o cara interna del musloPuede coincidir con el ciclo menstrualSangrado anormal, dolor durante las relaciones sexualesÚtero, ovarios o trompas de Falopio

Señales de alarma que requieren atención urgente, no esperar

La mayoría de los episodios de cólico se resuelven una vez que desaparece la obstrucción. Algunos no lo hacen, y la diferencia es importante. Acude a urgencias —no esperes a una cita la semana que viene— si se da alguna de las siguientes situaciones:

  • Fiebre o escalofríos intensos junto con el dolor abdominal, lo que puede indicar una infección detrás de la obstrucción.
  • Coloración amarillenta de la piel o el blanco de los ojos, u orina oscura con heces pálidas, lo que puede indicar una obstrucción del conducto biliar.
  • Dolor que se prolonga durante varias horas sin ninguna mejoría, en lugar de ceder entre las oleadas.
  • Abdomen rígido, en tabla o muy sensible al tacto suave.
  • Vómitos combinados con incapacidad para expulsar heces o gases, lo que puede indicar una obstrucción intestinal completa.
  • Sangre en las heces, o heces negras y alquitranadas.
  • Desmayo, sensación de mareo intenso, pulso acelerado o confusión.
  • Dolor pélvico intenso en un solo lado en cualquier persona que pueda estar embarazada.

Nuestra biblioteca también aborda las causas del sangrado rectal y cuándo consultar a un médico.

Qué análisis ayudan cuando se sospecha un cólico

Los resultados de laboratorio no pueden diagnosticar un cólico por sí solos. Lo que hacen es apoyar o debilitar un cuadro clínico, orientar hacia un órgano u otro y detectar complicaciones de forma precoz. Las pruebas de imagen son las que confirman la causa.

Análisis de sangre

Cuando se sospecha un origen biliar, las enzimas hepáticas y la bilirrubina son los marcadores clave. Una bilirrubina elevada junto con fosfatasa alcalina alta sugiere que la bilis no drena correctamente, lo que apunta a un cálculo en el colédoco más que a un simple cólico de vesícula. Nuestra guía explica cómo interpretar un panel de función hepática. La lipasa, una enzima liberada por el páncreas, es la prueba que se utiliza para detectar pancreatitis, y nuestro equipo explica qué indican los resultados de amilasa y lipasa. Un hemograma completo puede mostrar un aumento de los glóbulos blancos que sugiera infección, y nuestra biblioteca explica cómo leer un hemograma completo. La proteína C reactiva mide la inflamación y se suele determinar junto con él, como se detalla en nuestra guía sobre el marcador de inflamación PCR.

Ante la sospecha de un cálculo renal, la creatinina y el filtrado glomerular estimado indican si la obstrucción está afectando a la función renal; nuestra biblioteca explica las pruebas del panel de función renal.

Análisis de orina

El análisis de orina es fundamental en el cólico renal. Con frecuencia muestra hematíes incluso cuando la orina tiene un aspecto normal, y puede detectar nitritos o leucocitos que sugieran una infección urinaria asociada al cálculo, la combinación que convierte un cálculo doloroso en una urgencia. Nuestra guía explica paso a paso la interpretación de los resultados del análisis de orina.

Las pruebas de imagen confirman lo que los análisis solo sugieren

La ecografía abdominal es la prueba de primera elección para los cálculos biliares, ya que muestra los cálculos y el engrosamiento de la pared de la vesícula sin radiación. La TC sin contraste es el estándar para la sospecha de cálculos renales, ya que revela el tamaño y la posición del cálculo, factores que determinan el tratamiento. La TC también se utiliza cuando se sospecha una obstrucción intestinal. Una analítica normal no descarta un cálculo, y una alterada no lo confirma, por eso las pruebas de imagen siguen siendo el paso definitivo.

Cómo se trata el cólico en adultos

El tratamiento se dirige a la obstrucción subyacente, no solo al dolor, y se divide en varias categorías generales. El control del dolor es la prioridad inmediata, habitualmente con medicación antiinflamatoria u otros analgésicos administrados por un profesional sanitario que haya valorado tu función renal y el resto de tus medicamentos. La hidratación y los antieméticos favorecen la recuperación, especialmente cuando los vómitos han sido persistentes.

Para los cálculos en el uréter inferior, la terapia médica expulsiva utiliza medicación que relaja el uréter para que una piedra pequeña pueda expulsarse sola sin necesidad de una intervención. Los cálculos más grandes o enclavados se tratan con litotricia por ondas de choque o ureteroscopia. Para los cólicos biliares de repetición, la extirpación laparoscópica de la vesícula biliar es el tratamiento definitivo estándar, mientras que un cálculo atrapado en el conducto biliar suele extraerse por vía endoscópica. La obstrucción intestinal se maneja inicialmente con reposo intestinal y descompresión, y se recurre a la cirugía si la obstrucción no se resuelve o si el riego sanguíneo del intestino está comprometido.

Hay dos advertencias importantes. No uses antiinflamatorios de venta libre para automedicarte si sospechas un cólico renal o biliar sin consejo médico, ya que estos fármacos no son seguros para algunas personas, especialmente quienes tienen la función renal reducida. Y nunca trates una posible obstrucción intestinal con laxantes.

Últimos avances científicos

La investigación publicada en los últimos tres años ha perfeccionado el manejo del dolor cólico. Los hallazgos que se presentan a continuación están resumidos en un lenguaje sencillo, con las referencias completas en el apartado de Fuentes.

Analgésicos antiinflamatorios para el dolor por cálculo renal

Una revisión Cochrane de 2025 —una revisión Cochrane agrupa los resultados de muchos ensayos independientes en un análisis conjunto— reunió 29 ensayos aleatorizados sobre analgésicos antiinflamatorios para el dolor súbito por cálculo renal. Concluyó que estos fármacos alivian el cólico renal mejor que un tratamiento placebo, aunque los autores calificaron la certeza de esa evidencia como baja, lo que significa que estudios futuros podrían cambiar el panorama. La comparación entre los distintos fármacos mostró pocas diferencias consistentes entre ellos, y administrarlos por vía intravenosa funcionó de forma similar a la inyección intramuscular. Lo que esto significa para ti: no existe un único antiinflamatorio ideal para el dolor por cálculo, por lo que el equipo de urgencias elegirá en función de tu función renal, tus otros medicamentos y tu tolerancia.

La cirugía de vesícula no siempre es la respuesta automática

Un gran ensayo clínico del Reino Unido publicado en 2023 asignó aleatoriamente a adultos con síntomas no complicados de cálculos biliares a dos grupos: extirpación de la vesícula por laparoscopia o tratamiento conservador, es decir, vigilancia activa con control de síntomas. Durante los primeros 18 meses, la calidad de vida relacionada con el dolor fue prácticamente igual en ambos grupos, y el tratamiento conservador resultó más económico. Lo que esto significa para ti: si tus episodios son poco frecuentes y sin complicaciones, la cirugía no es automáticamente la única opción razonable, y la vigilancia activa es una alternativa legítima que puedes plantear a tu cirujano. No obstante, se trata de evidencia a corto plazo: los investigadores subrayaron que se necesita un seguimiento más prolongado, y muchas personas del grupo de vigilancia activa acabaron operándose. La enfermedad litiásica complicada, con infección, ictericia o pancreatitis, es una situación diferente y requiere tratamiento urgente.

Ayudar a expulsar los cálculos pequeños con medicación

Un metaanálisis en red de 2025 —un método que compara varios tratamientos aunque nunca se hayan enfrentado directamente entre sí— agrupó 19 ensayos sobre terapia médica expulsiva para cálculos en el uréter inferior. Combinar un alfabloqueante relajante muscular con un segundo fármaco facilitó la expulsión de más cálculos que el alfabloqueante solo, y redujo la cantidad de analgésicos que necesitaron los pacientes. Lo que esto significa para ti: cuando una prueba de imagen muestra un cálculo pequeño en la parte baja del uréter, tu urólogo puede ofrecerte medicación para ayudarlo a expulsarse de forma natural en lugar de pasar directamente a una intervención. Estas siguen siendo decisiones con receta que dependen del tamaño y la posición del cálculo.

Glosario

TérminoDefinición
AdherenciasBandas de tejido cicatricial interno, generadas con mayor frecuencia tras una cirugía abdominal previa. Pueden fijar o doblar un asa intestinal y provocar una obstrucción años después.
Cólico biliarDolor causado por un cálculo biliar que bloquea temporalmente la salida de la vesícula o un conducto biliar. Suele aumentar hasta alcanzar una meseta intensa y sostenida que dura desde media hora hasta varias horas.
ColecistitisInflamación e infección de la pared de la vesícula biliar, generalmente causada por un cálculo que queda enclavado. El dolor que se prolonga más de unas pocas horas junto con fiebre es la señal de alarma habitual.
ColedocolitiasisUn cálculo biliar que ha migrado al colédoco. Como la bilis ya no puede drenar con normalidad, puede provocar ictericia, orina oscura y heces pálidas.
Dolor cólicoDolor que aumenta hasta un pico, se mantiene en meseta, luego cede y reaparece en oleadas. Indica que un órgano hueco se contrae contra una obstrucción.
HematuriaSangre en la orina. Puede ser visible a simple vista o detectarse únicamente mediante un análisis de laboratorio o una tira reactiva.
Órgano huecoCualquier tubo o saco del organismo que transporta o almacena contenido, como el intestino, un conducto biliar, un uréter o el útero. Solo los órganos huecos producen un cólico verdadero.
LipasaEnzima digestiva producida por el páncreas. Un nivel elevado en sangre es la principal señal analítica de pancreatitis.
Terapia médica expulsivaMedicación con receta que relaja el uréter para ayudar a que un cálculo pequeño se expulse de forma natural, evitando así una intervención.
PeristaltismoLa contracción rítmica de la pared muscular de un órgano hueco que impulsa su contenido hacia adelante. Cuando empuja contra una obstrucción, se produce dolor cólico.
UréterEl tubo estrecho que transporta la orina desde el riñón hasta la vejiga. Es el lugar habitual donde un cálculo renal queda atascado.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo distinguir un cólico de unos simples retortijones?

Las dos claves son el ritmo y la intensidad. Los retortijones habituales suelen ser leves, difusos y breves, y a menudo se alivian al expulsar gases o al defecar. El cólico, en cambio, va aumentando hasta alcanzar un pico de dolor realmente difícil de ignorar, se mantiene en ese nivel y luego cede, y normalmente va acompañado de náuseas. Otro signo útil es el comportamiento durante el episodio: las personas con cólico a menudo no encuentran una postura cómoda y no paran de moverse, mientras que alguien con una inflamación del peritoneo se queda completamente quieto porque cualquier movimiento le duele. Si el dolor es tan intenso que te deja sin poder moverte, merece una valoración médica independientemente de cómo se llame.

¿El cólico en adultos es lo mismo que el cólico en bebés?

No, y confundir ambos es una fuente habitual de información errónea. El cólico del lactante se refiere al llanto prolongado en un bebé sano y bien alimentado sin ninguna obstrucción identificada, y desaparece a medida que el bebé crece. El cólico en adultos significa que un órgano hueco se contrae contra una obstrucción real, con mayor frecuencia un cálculo biliar, un cálculo renal o una obstrucción intestinal. Las causas, las pruebas y los tratamientos no tienen nada en común, por lo que los consejos dirigidos a bebés no son aplicables.

¿Cuánto dura normalmente un episodio de cólico?

Depende del órgano. Los cólicos biliares suelen durar al menos 30 minutos y pueden prolongarse varias horas antes de ceder, con frecuencia como un dolor intenso y sostenido en lugar de oleadas cortas y repetidas. El cólico renal tiende a presentarse en oleadas más agudas que duran unos minutos cada vez, aunque los episodios pueden repetirse durante horas a medida que el cálculo se desplaza. Las oleadas del cólico intestinal suelen aparecer cada pocos minutos. Cualquier dolor de tipo cólico que se prolongue varias horas sin remitir debe valorarse con urgencia, ya que ese patrón sugiere que la obstrucción no se ha resuelto.

¿Pueden las analíticas por sí solas indicar qué está causando mi cólico?

No. Las analíticas complementan el cuadro clínico y revelan complicaciones, pero no confirman la causa. Las enzimas hepáticas y la bilirrubina apuntan a un problema en el conducto biliar, la lipasa orienta hacia el páncreas, y el recuento de glóbulos blancos y la PCR indican infección o inflamación. Todos estos valores pueden ser normales al inicio de un ataque aunque haya un cálculo presente. Las pruebas de imagen —ecografía para los cálculos biliares, TC para los cálculos renales y la obstrucción— son las que establecen el diagnóstico. Las analíticas y las pruebas de imagen se complementan entre sí, y ninguna sustituye a la exploración clínica.

¿La comida grasa realmente desencadena los ataques de vesícula?

Sí, puede ocurrir. La grasa que llega al intestino delgado hace que la vesícula biliar se contraiga y libere bilis, y si hay un cálculo cerca de la salida, esa contracción puede encajarlo en su lugar. Por eso los ataques de vesícula suelen aparecer tras una comida copiosa y con frecuencia comienzan por la tarde o de madrugada. Reducir las comidas muy grasas puede disminuir la frecuencia de los ataques, pero no disuelve los cálculos ni elimina el problema de fondo, por lo que no sustituye a una valoración médica cuando los ataques se repiten.

¿Puede desaparecer el dolor cólico por sí solo?

A menudo, sí. Un cálculo biliar puede volver a caer dentro de la vesícula y reabrir el conducto, y un cálculo renal pequeño puede pasar a la vejiga, poniendo fin al episodio. Sin embargo, que el dolor cese no significa que la causa haya desaparecido: el cálculo sigue ahí y los ataques tienden a repetirse, a veces con complicaciones. Cualquier primer episodio de dolor cólico intenso debe evaluarse para identificar la causa. Los episodios recurrentes merecen estudio aunque cada uno se resuelva solo.

Fuentes

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Autor

  • AI DiagMe

    El equipo de AI DiagMe reúne a médicos, especialistas clínicos y editores médicos. Nuestros artículos son redactados por profesionales de la comunicación en salud y posteriormente revisados y validados por los médicos de nuestro comité científico, compuesto por médicos hospitalarios en ejercicio en especialidades como hematología, endocrinología y medicina general. Julien Priour, quien lidera la labor editorial, posee un MBA de HEC Paris y se formó en redacción y publicación científica en el Instituto Nacional Francés de Investigación para el Desarrollo Sostenible (IRD, FUN-MOOC, 2026). Cada contenido se basa en las guías clínicas actuales y en publicaciones médicas revisadas por pares.

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