Sangrado en el ombligo: causas, síntomas y cuándo preocuparse

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Sangrado en el ombligo: causas, síntomas y tratamientos

⚕️ Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta médica. Siempre habla con tu médico para interpretar tus resultados.

El sangrado del ombligo puede ser preocupante, pero en la mayoría de los casos se debe a un problema menor y tratable, no a algo peligroso. El ombligo es un pliegue de piel profundo y cálido que atrapa fácilmente sudor, pelusa y bacterias, lo que lo hace propenso a la irritación y a infecciones leves. El sangrado del ombligo puede aparecer como unas manchas rosadas en la ropa, un rastro de sangre al limpiar la zona, o sangre mezclada con secreción turbia. Algunas causas se resuelven con una higiene sencilla en casa, mientras que otras requieren la atención de un médico, y unas pocas señalan una condición que merece atención pronta. En este artículo aprenderás qué causa el sangrado del ombligo, los síntomas que suelen acompañarlo, cómo los médicos identifican la causa, cómo se trata y las señales de alerta claras que indican que debes consultar a un médico.

¿Qué causa el sangrado en el ombligo?

La mayoría de los sangrados en el ombligo comienzan en la piel delgada y delicada que recubre el interior del ombligo. Cuando esa piel se irrita, se infecta o se lastima, los pequeños vasos sanguíneos cercanos a la superficie pueden romperse y sangrar. Las causas que se describen a continuación van desde las muy comunes e inofensivas hasta las raras y graves. Saber con cuál de estos grupos podrías estar lidiando te ayuda a decidir si el cuidado en casa es suficiente o si es mejor consultar a un médico.

Infección bacteriana o por hongos

La infección es una de las razones más frecuentes de un ombligo que sangra o supura. El ombligo retiene calor y humedad, condiciones ideales para que bacterias como el estafilococo o la levadura se multipliquen. Un ombligo infectado suele ponerse rojo y sensible, secreta líquido amarillo, verde o de mal olor, y puede sangrar al tocarlo. Cuando la infección se instala en la zona umbilical y alrededor de ella, se llama onfalitis, el mismo término que se usa para la grave infección del cordón umbilical en recién nacidos descrita por Guía de onfalitis de Cleveland Clinic.

Los adultos también pueden desarrollar infecciones en el ombligo, especialmente cuando la piel está lastimada. Las personas que manejan diabetes tipo 2 son más propensas a infecciones en la piel, por lo que un médico puede preguntar al respecto. Para entender mejor cómo los gérmenes afectan la piel, la Información general de MedlinePlus sobre infecciones de la piel es un buen punto de partida, y muchas infecciones del ombligo involucran las bacterias comunes que se explican en esta guía de Mayo Clinic sobre infecciones por estafilococo. Los folículos pilosos inflamados cercanos se comportan de manera muy similar a la foliculitis, y puedes leer nuestra guía sobre diabetes tipo 2 y sobre foliculitis.

Higiene deficiente y acumulación de suciedad

Las células muertas de la piel, el sudor, el jabón y la pelusa se acumulan constantemente dentro del ombligo, especialmente si es profundo. Si no se limpia, esta suciedad puede endurecerse, favorecer el crecimiento de bacterias e irritar la piel hasta provocar sangrado. Limpiar con demasiada fuerza causa el problema contrario: frotar con un hisopo, la uña o un trapo áspero puede raspar la piel delicada y es una causa frecuente de sangrado en el ombligo después de limpiarlo. Lo ideal es una higiene suave y regular, no hurgar de forma agresiva.

Trauma e irritación por perforación (piercing)

Un piercing en el ombligo es una herida abierta que puede tardar de seis meses a un año en sanar por completo. Durante ese tiempo puede sangrar si recibe un golpe, se engancha con la ropa, se limpia con demasiada fuerza o reacciona al níquel de la joya. El sangrado del ombligo, la formación de costras, el enrojecimiento y la secreción clara o amarillenta son comunes en las primeras semanas. Si el sangrado sigue regresando, se extiende o viene acompañado de pus, puede ser una infección en lugar de una cicatrización normal, y vale la pena que un médico lo revise.

Granuloma umbilical

Un granuloma umbilical es un pequeño bulto rojizo y húmedo de tejido extra que puede formarse en el ombligo, con mayor frecuencia en recién nacidos durante las semanas posteriores a que cae el muñón del cordón umbilical. Es una causa frecuente de sangrado del ombligo en bebés: produce un líquido claro o con tintes de sangre y sangra fácilmente porque está lleno de pequeños vasos sanguíneos. No es una infección y generalmente responde bien a un tratamiento sencillo, como indica la guía de granuloma umbilical de Cleveland Clinic explica. Bultos similares de tejido extra pueden aparecer ocasionalmente en una perforación o cicatriz en proceso de curación.

Fricción, resequedad y dermatitis

La fricción diaria causada por cinturones, pretinas y ropa ajustada puede irritar el ombligo hasta que la piel se agrieta y sangra. Las condiciones de piel seca, inflamada o con comezón empeoran esto. El ciclo de rascado puede agrietar la piel de modo que supure y sangre. Si un parche seco o escamoso sigue reapareciendo, puedes consultar nuestra guía sobre eccema y sobre dermatitis espongiótica. El contacto con jabones agresivos, detergentes o fragancias puede desencadenar la misma reacción.

Quistes y remanentes del uraco

A veces el sangrado en el ombligo proviene de una estructura debajo del ombligo y no de la piel en la superficie. Un quiste sebáceo o epidermoide puede formarse bajo el ombligo, llenarse de material y sangrar si se inflama. Otras personas nacen con un remanente del uraco, un conducto que existía antes del nacimiento y que unía la vejiga con el ombligo. Si no se cierra por completo, puede formar un quiste o seno que drena líquido, se infecta y en ocasiones produce síntomas en el ombligo similares a los de una infección urinaria.

Causas menos frecuentes que vale la pena conocer

Hay dos causas poco comunes que merecen mencionarse con calma y claridad. En algunas mujeres, tejido similar al recubrimiento del útero crece dentro o justo debajo del ombligo y sangra al ritmo del ciclo menstrual. Esta es una forma cutánea de endometriosis, y generalmente se presenta como un bulto sensible que sangra o se oscurece alrededor de cada período. Es benigna, pero debe evaluarse; puedes leer nuestra guía completa sobre endometriosis. El segundo es el nódulo de la Hermana María José: un bulto firme y creciente en el ombligo que puede sangrar y que a veces es la primera señal externa de un cáncer dentro del abdomen o la pelvis. Es poco frecuente, pero un bulto nuevo, duro y que crece en el ombligo, especialmente junto con pérdida de peso o síntomas abdominales, es razón para consultar al médico pronto, no para entrar en pánico.

Posible causaSeñales típicas que debes observar
Infección bacteriana o por hongos (onfalitis)Enrojecimiento, calor, hinchazón, secreción amarilla o verde de mal olor, dolor y, a veces, fiebre
Higiene deficiente o acumulación de suciedadAcumulación oscura, olor leve, manchas de sangre al limpiar, comezón
Trauma o irritación por perforación (piercing)Sangrado, costras o secreción cerca de un piercing en el ombligo nuevo o enganchado
Granuloma umbilicalPequeño bulto rojo y húmedo, líquido transparente o con sangre; más común en recién nacidos
Fricción o dermatitisPiel seca, agrietada, con comezón o escamosa que sangra al rascarse
Quiste o remanente uracalSecreción recurrente, un bulto o fuga de líquido, a veces relacionado con la vejiga
Endometriosis umbilicalSangrado o un bulto sensible que aparece alrededor de la menstruación, en mujeres
Nódulo de la Hermana María José (poco frecuente)Un bulto firme y creciente en el ombligo con sangrado, más pérdida de peso o síntomas abdominales

Síntomas que suelen acompañar al sangrado del ombligo

El sangrado del ombligo rara vez ocurre solo. Los síntomas que lo acompañan son pistas útiles para identificar la causa y saber qué tan urgente es atenderlo. Observa y anota lo siguiente:

  • Secreción amarilla, verde, gris o de mal olor, lo que apunta hacia una infección
  • Enrojecimiento, calor, hinchazón o sensibilidad en el ombligo y alrededor de él
  • Comezón, descamación o piel seca y agrietada, lo que sugiere irritación o dermatitis
  • Un bulto, protuberancia o nódulo rojo y húmedo visible
  • Costras o escamas que siguen abriéndose y sangrando
  • Dolor que empeora, o fiebre, escalofríos y malestar general
  • Sangrado o un bulto sensible que aparece con tu ciclo menstrual

Un sangrado leve y aislado sin otros síntomas generalmente no es motivo de preocupación. Un sangrado que regresa, se extiende, huele mal o viene acompañado de dolor o fiebre es la señal de tu cuerpo de que necesita una revisión más detallada.

Cuándo consultar al médico por sangrado en el ombligo

La mayoría de los sangrados en el ombligo se pueden atender en casa, pero algunas situaciones requieren atención profesional. Consulta a un médico si notas alguno de los siguientes signos:

  • Sangrado que no para, que sigue regresando o que es abundante
  • Secreción espesa, con color o mal olor, o pus visible
  • Enrojecimiento, calor, hinchazón o dolor creciente alrededor del ombligo
  • Fiebre, escalofríos, náuseas o malestar general
  • Un bulto nuevo, firme o que crece en el ombligo
  • Sangrado que regresa con cada menstruación
  • Problemas en el ombligo de un recién nacido, o en personas con diabetes o el sistema inmunológico debilitado

Busca atención urgente si la piel alrededor del ombligo se enrojece rápidamente, duele mucho o se acompaña de fiebre alta, ya que estos signos pueden indicar una infección más profunda que requiere tratamiento inmediato. Ante cualquier duda, es siempre más seguro consultar que esperar.

Cómo los médicos identifican la causa del sangrado en el ombligo

El médico generalmente comienza examinando el ombligo y preguntando sobre tus síntomas, hábitos de higiene, piercings, cirugías previas y ciclo menstrual. A partir de ahí, algunas pruebas sencillas pueden ayudar a identificar la causa. Un hisopado de cualquier secreción enviado a cultivo puede identificar exactamente qué bacteria u hongo está presente, para que el tratamiento sea el adecuado.

Si existe la posibilidad de que la infección se esté extendiendo, los análisis de sangre pueden ser de ayuda. Tu médico puede solicitar un biometría hemática (BH). Un aumento en el número de glóbulos blancos puede indicar infección, y el médico también puede medir un marcador en sangre llamado proteína C reactiva, que tiende a elevarse cuando hay inflamación activa. Cuando se sospecha un bulto, quiste o remanente uracal, estudios de imagen como ultrasonido, tomografía o resonancia magnética pueden mostrar lo que hay debajo de la piel y distinguir causas inofensivas de las que requieren cirugía. En el caso poco frecuente de un nódulo firme o que cambia, se puede tomar una pequeña muestra de tejido, llamada biopsia, para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento y cuidados en casa para el sangrado en el ombligo

Qué puedes hacer en casa

Para un sangrado leve en el ombligo sin signos de infección, los cuidados sencillos suelen ser suficientes:

  • Limpia el ombligo con cuidado usando jabón suave y agua tibia, luego enjuaga
  • Sécalo completamente, ya que la humedad acumulada favorece el crecimiento de bacterias y hongos
  • Evita hurgar con hisopos, uñas u objetos punzantes
  • Usa ropa holgada de algodón transpirable para reducir la fricción
  • No toques los piercings nuevos, salvo para seguir los cuidados que te indicó quien te lo realizó
  • Aplica presión suave con una gasa limpia si hay un pequeño punto que está sangrando activamente

Evita rellenar el ombligo con ungüentos o remedios caseros de los que no estés seguro, ya que esto puede atrapar humedad y empeorar la situación.

Tratamientos médicos

Una vez que se identifica la causa, el tratamiento suele ser sencillo. Una infección bacteriana se trata con antibióticos, ya sea en crema o por vía oral, mientras que una infección por hongos responde a cremas o polvos antimicóticos. Un granuloma umbilical se trata frecuentemente aplicando nitrato de plata para reducir el tejido, un procedimiento rápido en consultorio llamado cauterización. Los quistes, los remanentes uracales y la endometriosis umbilical generalmente se extirpan con una cirugía menor cuando provocan sangrado repetido, secreción o infección. Si se detecta un nódulo de la Hermana María José, el tratamiento se enfoca en diagnosticar y tratar la enfermedad de fondo. El tratamiento adecuado depende completamente de la causa, por eso un diagnóstico claro es más importante que cualquier remedio por sí solo.

Cómo prevenir el sangrado del ombligo

No es posible prevenir todas las causas, pero algunos hábitos sencillos reducen las probabilidades de tener un ombligo sangrante o irritado:

  • Lava y seca el ombligo con regularidad, pero con suavidad
  • Mantén la zona seca después de bañarte, hacer ejercicio o sudar
  • Elige ropa holgada que no roce ni presione el ombligo
  • Sigue los cuidados recomendados después de cualquier perforación en el ombligo y elige joyería de buena calidad
  • Controla condiciones como la diabetes que aumentan el riesgo de infección
  • Evita la tentación de limpiar en exceso o rascarte el ombligo cuando pique

Avances científicos recientes

El sangrado del ombligo es un síntoma bien conocido, y la investigación médica reciente ha afinado la manera en que los médicos reconocen sus causas menos frecuentes. Destacan dos áreas en particular.

Una imagen más clara de la endometriosis en el ombligo

Según investigaciones indexadas en PubMed, los médicos están documentando la endometriosis umbilical con mayor detalle. Una revisión de 2025 publicada en Skin Health and Disease la describe como la forma cutánea más común de endometriosis, que se presenta como un bulto en el ombligo que puede sangrar o oscurecerse, a veces sin que haya habido ninguna cirugía previa. Lo que esto significa para ti: si el sangrado o un bulto sensible en el ombligo sigue reapareciendo al mismo tiempo que tu período menstrual, vale la pena comentarle este patrón a tu médico, ya que apunta a un diagnóstico específico y tratable. Una revisión narrativa de 2026 —es decir, un resumen estructurado de muchos reportes anteriores— encontró que estos casos aún se confunden frecuentemente con otros bultos, y que el retraso en el diagnóstico puede reducirse si se describe con claridad el momento en que aparecen los síntomas. Puedes leer esa revisión narrativa sobre endometriosis umbilical para tener un panorama más amplio.

Las infecciones umbilicales en adultos pueden señalar un remanente anatómico antiguo

Un amplio estudio de 2025 publicado en Surgery Today analizó a adultos con diagnóstico de onfalitis, el término médico para la infección del ombligo. El estudio encontró que una proporción significativa de estos adultos, en particular hombres jóvenes, tenía un remanente del uraco, un pequeño canal residual del período prenatal que puede favorecer infecciones cerca del ombligo. Lo que esto significa para ti: una infección en el ombligo de un adulto que sigue reapareciendo puede tener una causa anatómica de fondo, y los investigadores sugieren que realizar estudios de imagen de forma temprana permite detectarla antes. Una revisión de imagen de 2025 publicada en Radiographics describe de manera similar cómo el ultrasonido, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) permiten distinguir los quistes del uraco sin importancia de los que sí requieren tratamiento. Estos hallazgos no cambian los cuidados cotidianos en casa, pero ayudan a entender por qué un médico puede investigar más a fondo cuando las infecciones del ombligo siguen reapareciendo.

Glosario de términos clave

TérminoDefinición
Ombligo (umbilicus)El nombre médico del ombligo, la cicatriz que queda donde el cordón umbilical estuvo unido al nacer.
OnfalitisUna infección del ombligo y el tejido que lo rodea, que se ve clásicamente en recién nacidos, pero que también puede ocurrir en adultos.
Granuloma umbilicalUn pequeño bulto húmedo de tejido extra en el ombligo que sangra fácilmente y es común en recién nacidos.
Uraco (remanente del uraco)Un canal en forma de cordón presente desde el nacimiento que conecta la vejiga con el ombligo; los fragmentos que quedan pueden formar quistes o filtrar líquido.
CauterizaciónUn tratamiento rápido, frecuentemente con nitrato de plata, que sella o reduce tejido como un granuloma.
Cultivo (hisopado)Un estudio de laboratorio que hace crecer bacterias u hongos a partir de una muestra de secreción para identificar el microorganismo exacto.
EndometriosisUna condición en la que tejido similar al recubrimiento del útero crece fuera de él; en el ombligo puede sangrar con la menstruación.
Nódulo de la hermana Mary JosephUn bulto firme y poco frecuente en el ombligo que puede ser una señal externa de un cáncer dentro del abdomen o la pelvis, y requiere evaluación urgente.

Preguntas frecuentes

¿Debo preocuparme si me sangra el ombligo?

Por lo general, no. Un episodio único de sangrado leve en el ombligo sin dolor, secreción ni fiebre suele deberse a una irritación menor o a una limpieza excesiva, y tiende a resolverse con cuidados sencillos. Se convierte en motivo para consultar al médico cuando el sangrado se repite, huele mal, produce pus, se acompaña de dolor o fiebre, o aparece junto con un bulto nuevo.

¿Por qué me sangra y huele mal el ombligo?

Un mal olor junto con sangrado generalmente indica infección o acumulación de residuos. El calor y la humedad permiten que bacterias u hongos se multipliquen dentro del ombligo, produciendo olor, secreción y piel irritada que sangra. La limpieza suave y el secado completo ayudan en casos leves, pero la secreción con mal olor, el enrojecimiento o el dolor deben ser revisados por un médico, quien puede tomar un hisopado de la zona para identificar el microorganismo exacto.

¿El sangrado del ombligo puede ser señal de cáncer?

Rara vez lo es. La gran mayoría de los casos se deben a una infección, irritación o un granuloma. En ocasiones muy poco frecuentes, un bulto firme y creciente en el ombligo llamado nódulo de la Hermana María José puede ser una señal temprana de un cáncer dentro del abdomen o la pelvis. Por eso, un bulto nuevo, duro o que crece en el ombligo, especialmente si va acompañado de pérdida de peso o molestias abdominales, debe evaluarse a tiempo y no ignorarse.

¿Por qué me sangra el ombligo después de limpiarlo?

La piel que recubre el ombligo es delgada y delicada. Frotarla con un hisopo, una uña o una tela áspera puede rasparla y causar pequeños puntos de sangrado. Intenta limpiarlo con más suavidad, usando jabón suave y agua tibia, y luego seca bien la zona dando toquecitos. Si el sangrado continúa después de una limpieza suave o aparece junto con enrojecimiento y secreción, es mejor que un médico lo revise.

¿El ombligo puede sangrar sin ningún dolor?

Sí. El sangrado sin dolor es frecuente y suele deberse a un granuloma frágil, irritación leve o una pequeña área de piel lastimada. La ausencia de dolor es una buena señal, pero no descarta todo. Un sangrado que se repite, cambia o viene acompañado de un bulto merece atención médica, aunque no duela.

¿Por qué me sangra el ombligo alrededor de mi período?

El sangrado o un bulto sensible en el ombligo que aparece al mismo tiempo que tu período menstrual puede ser señal de endometriosis umbilical, donde tejido similar al recubrimiento del útero crece en el ombligo y responde a las mismas hormonas. Es poco frecuente y no es peligrosa, pero debe evaluarse, ya que un tratamiento específico puede resolver el sangrado cíclico.

Fuentes

  • Cleveland Clinic. Onfalitis (Infección del cordón umbilical): Síntomas y tratamiento, 2024. clevelandclinic.org
  • Cleveland Clinic. Granuloma umbilical: Causas y tratamiento, 2023. clevelandclinic.org
  • MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Infecciones de la piel, 2024. medlineplus.gov
  • Mayo Clinic. Infecciones por estafilococo: síntomas y causas, 2024. mayoclinic.org
  • Tokunaga R, Yamauchi T, Den H, et al. Epidemiology and treatment patterns of urachal remnants in adult patients with omphalitis: a nationwide claims-based study in Japan. Surgery Today, 2025. doi.org/10.1007/s00595-025-03151-6
  • Tambovskaya V, Escalante L, Maldonado A, et al. Spontaneous umbilical endometriosis. Skin Health and Disease, 2025. doi.org/10.1093/skinhd/vzaf044
  • Sadlecki P, Dejewska K, Walentowicz-Sadlecka M. Umbilical port-site endometriosis: a case presentation and narrative review of the literature. Open Medicine, 2026. doi.org/10.1515/med-2026-1411
  • Zulfiqar M, Brown PJ, Chughtai K, et al. Imaging of the Urachus. Radiographics, 2025. doi.org/10.1148/rg.240122

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